viernes, 22 de mayo de 2020

Hebreos Verso a verso

Hace algunos años, en Semilla Xochimilco estudiamos verso a verso a la carta a los Hebreos. Las conferencias andaban por ahí pero recién las recuperé y las estoy poniendo en mi canal de Youtube, por si usté gusta darse una vuelta por la sucursal videófila de Gotitas.

Ahí mismo encontrará algunas escenas de mi vida que han quedado plasmadas en alguna versión desvelada de celuloide... algunas antes de la llegada del celular...

Bueno, aquí el link a las prédicas de Hebreos (poco a poco irán completándose):  Hebreos verso a verso

Y aquí la primera prédica, usté verá si me da la venia de un like y una suscripción (así dicen que se tiene que decir ¿no?)



lunes, 11 de mayo de 2020

Del verbo al Verbo (Crónicas del tiempo de la U)


No recuerdo el año, pero habrá sido a mediados de los 90 (lo advierto por lo largo del cabello) cuando en la universidad nos convocaron a renovar el carnet universitario, algo vital para poder utilizar la biblioteca, tener acceso a un descuento en la cafetería y (aunque no lo crean) poder utilizar el centro de máquinas de escribir (ay... la edad me está pegando... algunos ni siquiera saben qué es eso).
Esta vez la innovación sería suprema en tecnología, el susodicho carnet no sería una hojita enmicada sino una tarjeta con una impresión ¡Hasta la fotografía sería tomada al instante y saldría inmediatamente en el documento! (ay... con esta edad me va a dar... me va a dar...)

Estaba en alguna clase (no recuerdo cuál, aunque sospecho que sería "minimedios de comunicación") cuando los encargados pasaron al salón a hacer el anuncio llamándonos a "carnetizarnos" lo antes posible. Al salir ellos, el lic. que daba la clase nos preguntó si encontrábamos algún problema en el anuncio que nos habían dado. Como nadie lo notaba él expresó: "'Carnet' es un sustantivo, no un verbo, por tanto no se conjuga. Nadie puede 'carnetizarse'. ¿Acaso cuando te compras un reloj te estás 'relojizando'?"

"Verbalizar un sustantivo", pensé... mientras trataba de evitar tararear una canción de Arjona... pero el hecho llamó profundamente mi atención... verbalizar un sustantivo... ¿podría sustantivarse un verbo?

Muchos años después de ese evento, ya como estudiante en México, me topé en la Biblia con la narración de Juan que presentaba a Jesús como "El Verbo"... ¡Pero encarnado! o sea, este Verbo no era una acción sino una persona... ¡un sustantivo! (sí, ya lo sé, puristas del lenguaje, que no es tal cual pero permítanle la licencia a ese muchacho que comenzaba a patear las calles del Distrito Federal... en ese tiempo había olvidado mucho de la universidad y no conocía casi nada de la Biblia). 

- ¡Wow! - Pensé - ¿en serio el Verbo hecho un hombre? Sólo un tiempo después estaba recibiendo un nuevo carnet, uno invisible, con una nueva identidad, y una ciudadanía que no pertenece a este mundo.

Han pasado muuuuchos años de eso. Esta semana, buscando unos cables que necesitaba para hacer andar una consola, me topé con este carnet y se nota que el tiempo lo ha desgastado, decolorado y definitivamente ya no es una tecnología nueva. Mi rostro también ha cambiado por los años, los traumas y las cirugías... pero mi nuevo carnet, de aquella nueva ciudadanía, sigue intacto... como mi herencia: incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en el Cielo para mí, que soy guardado mediante la fe, por el poder de Dios.


lunes, 6 de abril de 2020

Semana Santa 2020 - Semilla de Mostaza


Debido a las condiciones por las que estamos atravesando a causa del "virus de la corona", no nos  hemos podido reunir, pero no por eso vamos a dejar de buscar en La Palabra el consejo y el consuelo que nuestros días necesitan, porque aunque cambiaron algunas circunstancias, nuestra necesidad básica no ha cambiado.

En Semilla Querétaro deseábamos tanto reunirnos en nuestro nuevo local para adorar a Dios y estudiar Su Palabra varias veces a lo largo de la semana, pero eso no será posible. Lo que sí podremos hacer es reunirnos en familia, cada quien en su propia casa y así, sin estar en un mismo lugar, poder estar unidos en un mismo propósito: Recordar la obra de Cristo por nosotros.

Esta semana estaremos reuniéndonos cada semana a las 20:00 para escuchar un mensaje especial siguiendo la cronología tradicional de la Semana Santa (sabemos que existen controversias y debates al respecto pero nosotros queremos recordar un hecho, no una fecha). Así que te invitamos a conectarte cada día a la transmisión que tendremos. Puedes hacerlo directamente a través de semillaqueretaro.com o a través de la cuenta de facebook de Semilla México.

Aquí les dejo el programa de esta semana, espero que puedan acompañarnos.
Bendiciones

miércoles, 29 de enero de 2020

Excusas que excluyen

Dicen que "aquel que es bueno para dar excusas, raramente es bueno para otra cosa". El echarle la culpa a otros por nuestra condición o por nuestras fallas es parte de nuestra condición caída; desde el principio esa fue la primera respuesta de Adán y de Eva:

"Fue la mujer...", "Fue la serpiente" y aunque esos datos eran verdaderos, no reflejaban la verdad.

Santiago nos deja muy en claro que cada uno de nosotros es tentado cuando de nuestra propia concupiscencia somos atraídos y seducidos (Santiago 1:14). O sea que los factores que nos tientan no provienen de las circunstancias externas, sino de nuestro propio corazón.

El buscar excusas sólo nos lleva a escondernos inútilmente con un traje de hojas, que no abriga ni conforta. Pero el entender mi condición de necesidad y reconocerla  me pone en la puerta de la Gracia de Dios.

Al final de cuentas, en el jardín de Edén Dios había provisto todo tipo de alimentos para Adán y Eva, o sea que no fue el hambre lo que llevó a Adán y a Eva a comer del fruto prohibido, sino un deseo de rebeldía e independencia de Dios.

Ante nuestro pecado no nos rodeemos de excusas tratando de esconder nuestra condición, sino vengamos delante de aquel que -como un Cordero sin mancha -
proveyó la vestimenta de un nuevo hombre, creado en la justicia y santidad de la verdad.

sábado, 25 de enero de 2020

¡Enseñanza y Ejemplo!

"¡¡Buena enseñanza y buen ejemplo!!"
así clamamos a viva voz y a los cuatro vientos... y creo que tenemos razón. Estas dos cosas son fundamentales en el liderazgo, ya sea en la iglesia o en ámbitos más cercanos como la familia... "Buena enseñanza y buen ejemplo" es nuestra demanda.

Pero aunque es justa la exigencia, de ninguna manera eso es lo que necesitamos como base de nuestro caminar en fe.

Verás, Judas tuvo delante de sus ojos al mejor maestro, ante sus oídos la mejor enseñanza y ante su vida al mejor ejemplo de integridad, amor y servicio... pero no fue suficiente para él.

Es que al final del día no es suficiente un buen maestro sino que necesitamos reconocer que necesitamos Un Salvador.

En el proceso de humillación para reconocer nuestra miseria no necesitamos nada más que contemplar la Cruz, aquella evidencia de lo terrible de nuestro pecado.

Es cierto que todos necesitamos un referente físico que nos muestre el caminar firme en la fe (¡Gloria a Dios por aquellos que han modelado el amor de Dios delante de nosotros!) pero también es cierto que la  obra redentora de Dios viene sólo contemplándole a Él, y a nadie más que a Él.

No pretendo sembrar excusas a quienes deberían marcar el camino, sino que estoy recordándome a mí mismo que mi confianza debe estar en Cristo y que yo mismo podría -así como Judas- errar en mis pasos cuando no entiendo mi necesidad... aún con buena enseñanza y buen ejemplo delante mío.

jueves, 16 de enero de 2020

envidia... o en muerte...

La envidia...
Esa insidiosa compañera de tantas madrugadas.

La envidia es capaz de amargarnos los mejores momentos con la excusa de que alguien podría estar viviendo o teniendo algo mejor que nosotros.
Pero lo peor se da cuando racionalizamos o justificamos eso que nos está consumiendo por dentro... y es mucho peor cuando nos sucede cómo cristianos.

Todos batallamos  con el contentamiento (en mayor o menor medida), eso es algo natural en nuestra condición caída, y el justificar nuestro pecado alivia un poco nuestra carne pero a la larga puede destruir nuestra vida.

En particular he oído mucho la frase: “Perenganito es un presumido al poner en redes sociales todo lo que compra, los lugares donde come y los viajes que hace ¿no se da cuenta de que puede ser de tropiezo para la gente que lo sigue?”
(Insertar imagen/meme/emoji/ boquiabierto)

A ver ¿en verdad estamos acusando a alguien de “incitar a la envidia”????
La envidia es una condición interna, no algo que otro provoca y nunca (NUNCA) culpa de alguien más. Es uno de esos pecados en los que nos abalanzamos solitos y sin colaboración de nadie. El negarlo sólo aparta de nuestro alcance la medicina que puede aliviar ese dolor (la envidia duele mucho): el arrepentimiento y la confesión de nuestro pecado.

Aunque la tentación de echarle la culpa a otra persona en muy grande, recuerda que cuando la envidia te quiere comer las entrañas no es algo que otro tiene que resolver sino nosotros mismos ante la Gracia de Dios. Y la Gracia de Dios está tan alcance de todos que no necesitamos envidiarla de nadie.

martes, 31 de diciembre de 2019

"Pedís y no recibís porque pedís con uvitas..."

"Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites"
(Stg 4:3)

Cuando Santiago dice que “piden mal” no está hablando de la “técnica” al hacer la oración, sino de la intención del corazón. Es decir, “pedir bien” no hace referencia a la estructura o volumen de la oración, ni tampoco a la seguridad con que se pide lo deseado, ni siquiera a las palabras que se utilizan.

La frase “porque pedís mal” puede también traducirse como: “pides con malignidad” o “pides sin misericordia”.

Jesucristo dijo que el secreto de la oración contestada está en que “permanezcamos en Él y sus palabras en nosotros” (Juan 15:7). Jesús ya había enseñado cuál era el propósito de la oración: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13, énfasis añadido).

Eso es lo que Santiago está diciendo: pides y no recibes porque no estás pidiendo algo en lo que el Padre pueda ser glorificado, sino que estás pidiendo cosas en las que tú buscas tu propia gloria.

Pues pidamos, pero pidamos cosas que glorifiquen a Dios (además eso siempre nos beneficia porque Dios es bueno, siempre bueno)