viernes, 26 de junio de 2009

Una cita con Dios

Pablo nos dice en el capítulo uno de Romanos que él simplemente es un siervo (esclavo) de Jesucristo y que ha sido apartado para el evangelio de Dios. Este evangelio, que no es un invento nuevo, sino que Dios mismo lo había prometido en Las Escrituras por medio de sus profetas.
Un evangelio que se trata de Jesucristo, no de riquezas en la tierra, sinó sólo de Jesucristo. Él fue declarado Hijo de Dios por el Espíritu de Santidad cuando resucitó de entre los muertos y es Él quien nos da el llamado a obedecer a la fe en todas partes, por amor de Su Nombre.

Un evangelio que podemos compartir con aquellos que están buscando una razón para vivir. Un evangelio, no para los buenos... sino para aquellos que aunque estén en la cima del "éxito" están muertos.

Si ya conoces el evangelio, simplemente compártelo, encuentra a alguien que no conozca de Cristo y -como dice Patricio Mena (cantante Ecuatoriano)- "Tú que comes del pan de la salvación... ...Sácale una cita con tu Dios"


martes, 23 de junio de 2009

La lengua

"Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere."
(Stg 3:4)
Los barcos van por donde el timón los dirige y el timón es dirigido a su vez por el que gobierna la nave. Si seguimos esta analogía, la nave es mi vida y la lengua es el timón que marca el rumbo por donde voy, entonces, todo depende de quién es el que gobierna ese timón (mi lengua): Dios o yo.
Si pretendo gobernar yo a mi lengua (el timón), entonces vivo una ilusión y en realidad mi vida está a la deriva porque ningún hombre puede domar la lengua (Santiago 3:8) (¿Alguna vez te has arrepentido porque cosas que dijiste, y que no debías?). Por el contrario, si dejo que Dios gobierne mi lengua, entonces Él puede dirigir toda la nave (mi vida) de acuerdo a Su Sabiduría y a Su Voluntad por donde Él quiere. (Y su Voluntad siempre es buena, agradable y perfecta, Romanos 12:2)
Es hora de dejar que mis palabras sean, como Pablo le dijo a Tito, sanas e irreprochables. (Tito 2:8)

sábado, 13 de junio de 2009

Fe... ¿viva o muerta?

“Así también la fe,  si no tiene obras,  es muerta en sí misma”

(Stg 2:17)

 

Santiago ya nos dijo “así hablad, y así haced…” (Santiago 2:12). Muchas veces caemos en la trampa de hablar pero no llevar a cabo lo que hemos hablado. Una de las áreas en las que esto sucede con mayor frecuencia es, precisamente, en la fe. Por eso es que Santiago pregunta “¿de qué aprovechará si alguien dice que tiene fe, y no tiene obras? (Santiago 2:14, énfasis añadido) 

Lo  importante no es la cantidad de fe que yo tenga, sino tenerla en el lugar adecuado; Jesús dijo que si tuviésemos una fe pequeña, del tamaño de un grano de mostaza, era suficiente (Mateo 17:20). De la misma manera, no sólo es necesario tener fe, sino tener una fe que esté viva. Puede darse el caso de que yo “diga” que tengo fe, pero el simple hecho de decir eso no garantiza que en realidad sea cierto.

Lo importante no es tener fe por tener fe, tampoco importa la cantidad de fe que tenga sino que ésta esté viva y en el lugar correcto.

¿Cómo sabré si mi fe está viva y en el lugar correcto?, muy simple, Santiago dice que una fe viva, una fe que salva siempre viene acompañada de obras que la hacen visible. Si al examinar mi vida veo que no hay obras que prueban que Jesucristo es mi Señor, tal vez tengo mucha fe… pero muerta.

lunes, 1 de junio de 2009

Libertad

"Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (Stgo 2:12)

La ley de la libertad es saber que Jesucristo me ha dado libertad de no pecar. Él me ha dado la capacidad para vivir en santidad, cosa que antes no podía hacer puesto que era esclavo del pecado (Romanos 6:17-18). Él me ha preparado y equipado para vivir así, en 2 Pedro 1:3 dice que me han sido dadas todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (lo que pertenece a “la vida” es lo que corresponde a este mundo material y lo que pertenece a “la piedad” es lo que pertenece al ámbito espiritual. Dios me ha dado todo lo que necesito en el ámbito físico y en el espiritual), y todo eso es para que pueda vivir en Él  y para Él.

Hablar y hacer es, en una palabra, “vivir” conforme a esa ley, y  me habla de ejercer constantemente la libertad que tengo de orar, esa libertad que ahora tengo para entrar al trono de la gracia y alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16). Es ejercer la libertad que Él me ha dado para pedir perdón y ser perdonado y limpiado de toda maldad, sólo confesando mis pecados, porque Él es fiel y justo (1 Juan 1:9), es la libertad de poder ser un siervo de la justicia en vez de un esclavo del pecado (Romanos 6:17-18)