jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Por qué ser lleno del conocimiento de Su Voluntad?

"…Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios, fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad…"
Col 1:9-11

El propósito de ser lleno de conocimiento de Su Voluntad (por qué pedir eso, o por qué es necesario) tiene un propósito claro: Para andar como es digno del Señor, y eso se evidencia de cuatro maneras, andar:
- Agradándole en todo. O sea, no sólo apartarme del pecado y caminar “neutral”, sino que todo en mi vida se haga con una razón: agradarle a Él, no sólo “no desagradarle
- Llevar fruto en toda buena obra. Mi vida debe caracterizarse por llevar buenas obras (no para salvación, sino porque soy salvo), llevando el fruto del evangelio para Su Gloria
- Creciendo en el conocimiento de Dios. Esto es conocerle un poco más cada día, no limitarme a ser alguien que conoce de Dios, sino conocerle a Él mismo.
Al igual que en las relaciones humanas, la fortaleza de la relación es proporcional al tiempo que se invierte en la misma.
- Fortalecido (…) conforme a la potencia de Su Gloria. Andar fortalecido es necesario para que las circunstancias de la vida no me quiebren, y eso se consigue dejando de descansar en mis fuerzas y apoyándome en las fuerzas que Él me da, esa fuerza me permite tener paciencia y longanimidad.

Mientras permanezco en La Palabra voy conociendo Su Voluntad y puedo ver el resultado si estoy andando agradándole en todo, llevando buen fruto en todo, creciendo en mi conocimiento de Dios y siendo cada vez más paciente y longánimo a través de Su Fortaleza. Justo lo contrario sucede cuando estoy en pecado: no le agrado, no puedo llevar buen fruto, mi relación con Él está rota y eso se refleja en falta de paciencia; y la falta de paciencia normalmente me lleva a confiar en lo que ven mis sentidos en vez de confiar en Su Palabra y así, de esa manera, continúo en pecado.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Sabiduría e inteligencia espiritual...

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”
Colosenses 1:9

Pablo dice que desde que Epafras les contó del amor que tenían los colosenses ha estado orando constantemente. Pablo no sólo oraba por aquellos que no creían en el evangelio o por aquellas personas que estaban pasando pruebas o estaban en dificultades, sino que también oraba por personas que estaban firmes en La Palabra y cuyo fruto y amor eran evidentes.
¿Qué oraba Pablo?
Que sean llenos del conocimiento de Su Voluntad en dos aspectos:
1. En toda sabiduría. La sabiduría simplemente es el “saber qué hacer en el momento adecuado”. ¿Alguna vez te has encontrado en alguna situación en la que no sabes qué hacer con respecto a alguna decisión que tienes que tomar?, bueno, en ese caso lo que necesitabas era sabiduría, y la sabiduría está a nuestro alcance simplemente pidiéndola a Dios, quien la da abundantemente y sin reproche, si pedimos con fe, dispuestos a obedecer (Santiago 1:4-7)
2. Inteligencia espiritual. Esto es poder discernir las circunstancias y ser guiados por el Espíritu y no por la apariencia de las cosas. Puesto en otras palabras: saber reconocer a Dios en todos los caminos (Proverbios 3:5-6)
La inteligencia espiritual me permite reconocer el lugar donde estoy parado, saber si las circunstancias son una prueba, una oportunidad o una tentación; y la sabiduría me da los pasos a seguir para no apartarme del camino de Dios.
Deberíamos orar más seguido porque Dios nos provea de sabiduría e inteligencia espiritual, y no solo a nosotros, sino también a nuestros hermanos en Cristo, ¿no?

jueves, 5 de noviembre de 2009

Epafras

“…como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.”
Colosenses 1:7-8
Epafras era un hombre cuya vida mostraba evidentemente que conocía la Gracia de Dios. Pablo podía decirles a los colosenses: “¡Miren a Epafras, él es un ejemplo de alguien que no sólo ha oído, sino que ha conocido la Gracia de Dios; es alguien en quien la Palabra del evangelio lleva fruto y crece”.
Además Epafras era alguien que hablaba del amor que los colosenses se tenían, no se enfocaba en los problemas o en los chismes que siempre había -y hay- en las iglesias. Por último, Epafras era un fiel ministro (siervo) de Cristo, no sólo un "ministro" a secas sino un "fiel ministro".

Esto me lleva a preguntarme ¿Estoy dando evidencia en mi vida diaria de que soy alguien que conoce la Gracia de Dios? ¿La Palabra del evangelio, en mi vida, lleva fruto y crece o por el contrario cada vez escasea más?
¿Mi hablar cotidiano es de chismes y quejas o de amor con mis hermanos en Cristo? (Proverbios 26:20)
¿Estoy siendo fiel en lo que Dios me ha puesto a hacer? (sea lo que sea)

lunes, 19 de octubre de 2009

Y a pesar de todo... esperanza

Sansón se fue enredando en pecado poco a poco. En el capítulo 16 del libro de Jueces vemos cómo primero va con una ramera y eso provoca que le tiendan una trampa, pero Dios es fiel y permite que Sansón con su fuerza pueda salir de la situación.

Más adelante lo vemos con Dalila jugando una carrera de engaños. Una y otra vez Sansón atribuye su fuerza a distintas suertes y Dalila encuentra la frustración al tratar de atraparlo.

En vez de regresar a casa al saberse emboscado, Sansón persiste en el pecado, creyendo que él puede manejar las cosas en sus fuerzas, al final de cuentas, hasta ahora pareciera que no hay consecuencias que pagar; pareciera que Dios no tiene ningún inconveniente con su pecado.

Posteriormente Sansón le revela la verdad, creyendo tal vez, que las reglas no se aplican a él. El v.20 dice que Sansón se dijo "Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él" (Proverbios 6:27-28 dice: "¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?").

Al final podemos ver a Sansón convertido en un juguete del enemigo, en un instrumento con el cual el Nombre de Dios es blasfemado. Pero Dios es un Dios de misericordia, en el v.22 leemos "Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer..." Dios no lo había desechado.

En lo último de su vida Sansón vuelve sus ojos a Dios y cuando ya no tiene fuerzas, se ve fortalecido. Cuando todo ya está perdido, Sansón nuevamente encuentra que Dios no se había movido sino que él mismo era quien se había apartado.
Ese es Dios: paciente y misericordioso.

Si el pecado ya ha consumido todas tus fuerzas, si en tu vida la esperanza se ha esfumado , si ya no sabes qué hacer... vuelve tus ojos a Cristo; Él sigue siendo real y sigue con la mano extendida, no importa cuánto te hayas alejado, su amor puede alcanzarte. Además Él dijo: "...el que viene a mí, no le echo fuera" (Juan 6:37)

(Si ya no tienes alternativa... no te tardes: vuelve tus ojos a Cristo. Este tema habla por sí solo: Whitney Houston "I look to You")

lunes, 5 de octubre de 2009

Esfuerzo...

Ah... recién fue mi cumpleaños y me puse un poco nostálgico (será la edad...) y mientras escarbaba entre la bruma de un lejano tedio, había una melodía en mi cabeza que me alcanzaba desde los años en que tocaba con la orquesta de mi colegio (primero clarinete, luego flauta y por último violoncello).

Recuerdo cómo nos esforzábamos por sonar bien. La técnica... la dinámica... el ojo atento a la batuta y las horas de estudio en los salones más apartados para evitar ser molestados. Incluso aquellos días en que había que saltarse una comida porque el único horario con piano disponible era al medio día.

Inevitablemente a fin de año había que presentarse en el teatro de "La casa de la Cultura" y entonces se reflejaba si realmente habíamos "corrido" esta carrera adecuadamente o si fueron todos intentos estériles... y al final de cuentas todo eso era para conseguir un aplauso, una buena calificación o una mirada de admiración de los alumnos menos avanzados... o como diría Pablo "coronas corruptibles"

Pablo nos invita a vivir el tiempo que tenemos, "corriendo" para obtener otro tipo de coronas: incorruptibles... y para ello es necesario correr con la meta clara, no correr sin sentido. Pelear no como quien golpea el aire, sino pelear sin errar los golpes, sujetando mi cuerpo en servicio del Espíritu, no al revés, así que, tengo un año nuevo por delante para esforzarme memorizando la nueva partitura (La Palabra), atento a la batuta del Señor de universo, buscando ese salón escondido para no ser molestado mientras hablo con el Creador.

La melodía que sonaba en mi cabeza (tal vez porque nunca me salió como debía) desde aquellos años mozos era el "Carnaval de Venecia" de Paganini, aquí algunas versiones que encontré por ahí... (en memoria del Instituto de Bellas Artes y Educación Integral)

Unas versión con flauta


Ahora una versión con variaciones, de Tarrega (para "guitárrega"...)


...
Por último una versión jocosa de Vadim Repin en el violín: :)

lunes, 28 de septiembre de 2009

La esperanza, La Palabra del Evangelio, la Gracia de Dios

“habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”
Colosenses 1:4-6


Los colosenses habían aprendido a amar a todos los santos porque tenían clara cuál era la esperanza que les estaba guardada en los cielos, y esa esperanza la conocieron cuando llegó a ellos La Palabra del Evangelio, por eso en sus vidas había ese amor a los santos, porque no sólo había oído la Gracia de Dios, sino que la oyeron y la conocieron.

La Palabra verdadera del evangelio llega a mí no como una conquista particular o como resultado de mis esfuerzos, sino simplemente como un regalo de Dios: Él la envía y llega a mí por Su Gracia (Juan 1:12-13). Por otro lado, es claro que si la Palabra llega a mí, ésta siempre lleva fruto y crece en mi vida, ya que La Palabra produce Fe en mí (Romanos 10:17) y esa Fe salvadora siempre lleva un fruto evidente (Santiago 2:17).

Yo necesito oír la Gracia de Dios cada día (no sólo oír “de la Gracia” sino “oír la Gracia”), esto es permanecer en Su Palabra constantemente y, luego de oír La Gracia, necesito conocerla, es decir, caminar en ella, descansar en ella, vivir en ella, saber y creer que Dios me salvó sin merecerlo. (Salmo 34:8)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Los colosenses

Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor
Jesucristo,
habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que
tenéis a todos los santos. (Col. 1:3-4)

Hay dos características importantes que tenían los colosenses, por las cuales Pablo da gracias a Dios:
1. Su Fe en Cristo Jesús
2. El amor que los colosenses tenían a todos los santos.

Estas dos cosas están íntimamente ligadas ya que la segunda es la confirmación de la primera, como el apóstol Juan nos escribió:
"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?" (1 Juan 4:20).

Es decir, la gente podía ver claramente la fe en Cristo de los colosenses a través del amor que ellos le tenían a todos los santos, y ese amor no era simplemente un sentimiento llano, sino que se mostraba en hechos visibles, tanto, que había gente que podía comentarlos. Eso fue lo que Pablo escuchó y por eso da gracias a Dios.

¿Estoy viviendo de tal manera que otra persona podría oír que mi fe es visible a través del amor a los santos, y dar gracias a Dios por ello? ¿Qué reporte oiría Pablo acerca de mi forma de vida?