Hace tiempo pensaba que el matrimonio sería una aventura... que sería como un cuento que tendría que ir descubriendo y escribiendo línea tras línea... pero sencillamente me faltaba un personaje en este embrollo... faltaba siempre esa estrofa pa liquidar la tonada, faltaba la sonrisa que concluyera este periplo...
Estaba recordando eso cuando me sorprendió mi noveno aniversario de bodas... y sí, digo bodas porque los avatares de este cuento nos llevaron a casarnos varias veces en varias bodas... (un día escribiré la crónica de tantos boletos de avión comprados...) pero al final, hace 9 años estaba anocheciendo mi última jornada como soltero. El 5 de agosto por la mañana sería la primera de nuestras bodas...
Esperé a mi esposa cada segundo... y en verdad no sabía que la encontraría entre los millones de habitantes de lo que fue alguna vez el Distrito Federal de México... hoy CDMX.
En fin, sólo pensaba en cómo al final terminó mi cacería de historias y llegué a casa... que siempre es donde quiera que esté Lucy...
Pensaba en eso y me resonaba en la mente esta canción que Alejandro Lerner "me plagió antes de que se me ocurriera" y que yo, en mi juventud, canturreaba pensando en Lucy, aún sin saber de ella...
Aquí la letra:
Estoy esperando un cuento, y quién me lo venga a contar
Estoy esperando que llegues y me canso de esperar.
Estoy esperando la historia que tengo en la imaginación
Estoy esperando la estrofa que le falta a mi canción
Y estoy esperando un cuento, del principio hasta el final
Te estoy esperando nena, que me vengas a buscar
Y estoy esperando un cuento del principio hasta el final
Te estoy esperando nena, tu guitarra ya esta acá
Ya tuve cuentos de aventuras, de brujería y de terror
Un poco menos de locura y un poquito más de amor
Me cuesta mucho acostumbrarme, dormido no tenía dolor
No quiero cuento que termine en otra desilusión
No quiero cuento que termine en otra desilusión
Aquí la canción:
Este es simplemente un espacio para escribir algunas reflexiones y contarte algunas cosas que van pasando. Deuteronomio 32:2, Isaías 55:10-11
Estudiar la Biblia
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jueves, 4 de agosto de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
Cuando sólo cambiamos la fachada
Desde junio del 2014, el reloj del frontis del Palacio Legislativo de Bolivia se mueve al revés, es decir, el número 12 está arriba pero el 1 está a su izquierda y, en ese sentido, le sigue el 2, el 3, etc.¿Por qué? Porque el gobierno decidió dar la imagen de un cambio, argumentando que al estar Bolivia en el hemisferio sur, la sombra del reloj de sol se mueve hacia la izquierda y no a la derecha como en el hemisferio norte (Debo confesar que no he comprobado si ese dato es correcto o falso).
Lo que importa es que en nuestro caminar cristiano a veces podemos hacer cambios radicales (como levantarnos temprano, leer nuestra Biblia, ir a la iglesia...), alterar cosas que podrían ser tan impactantes como ver un reloj caminando al revés... pero... si es que esos cambios se quedan en el área de la conducta y no parten de un corazón transformado, al final van a ser demasiado pesados de cargar y tarde o temprano regresaremos a nuestra antigua "vida normal".
Nuestro anhelo debe ser una comunión profunda con El Señor que nos rescató, y es eso lo que va a transformar nuestra conducta. Por supuesto que leer nuestra Biblia, levantarnos temprano o ir a la iglesia son buenos actos, pero la verdad es que pueden hacerse sin necesidad de haber nacido de nuevo, pueden conseguirse con simple disciplina. Lo que no se puede obtener con disciplina, con obras ni con nada es la comunión con Dios que recibimos a través de la fe en la obra de Cristo en la Cruz.
Desde el cambio de dirección de las agujas del reloj en el Palacio de Gobierno, en realidad no ha habido ningún cambio profundo en la sociedad Boliviana... de hecho, ya ni siquiera es noticia. ¿Qué hacer para no, simplemente voltear las manecillas del reloj, en mi caminar en Cristo? Ese es el asunto, no existe ninguna regla. Dios no nos dio "un manual" sino a Emanuel ("Dios con nosotros"). El misterio de la piedad (Piedad es todo lo que agrada a Dios) sigue siendo una persona, no un código de conducta (1 Timoteo 3:16). Nuestra relación con Cristo transformará nuestra conducta de tal manera que Su Gloria sea claramente manifestada en nuestra vida.
¿Qué hacer? mantener una relación real de sujeción y amor con nuestro Señor, eso es tan sencillo que no requiere nada más... y a la vez es tan profundo que requiere morir día a día, negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle.
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Cuando me enteré de esto, hace un poco más de un año, publiqué en Facebook lo siguiente (Lo comparto simplemente porque no he podido ir a comprobar mis temores):
Desde hace una semana que en Bolivia el reloj gira al revés. Me emociona profundamente que en mis próximas vacaciones me encuentre conmigo mismo tomando un avión para venir por primera vez a México, o a la salida del colegio o entrando al Clapton a tocar...
¿Realismo mágico o surrealismo?
...de hecho, no sé si ya publiqué esto o lo voy a publicar recién la próxima semana pasada... la entropía se disuelve en las arenas del tiempo...
miércoles, 22 de junio de 2016
El amor en los tiempos del facebook
Los que exigen tolerancia no pueden tolerar a quienes piensan distinto... los llaman intolerantes, obvio.Los intransigentes transigen cuando les conviene... los tolerantes son intransigentes si alguien osa considerar otro punto de vista.
Los que exigen voz no soportan que otra voz se levante.
Los que quieren libertad la demandan a costa de la libertad ajena y consideran eso justificable... hasta que otro demande libertad a costa suya... y entonces se clama a la justicia que en otro tiempo se denostó.
Cada quien se siente con el derecho de censurar al otro pero exige su derecho de opinar, ser escuchado... es que "uno ostenta la verdad... como nadie más lo hace".
Todo el mundo es la voz oficial del "pueblo", la "gente" y la "opinión pública" (quienes no lo aceptan no son del pueblo, no son gente... y por tanto no tienen voz... o no deberían tenerla...)
Todos tienen el derecho de calificar con todo tipo de adjetivos a quienes no tienen el gusto de conocer (perdón por la Serratiana)... sólo porque no coinciden en opiniones.
Ah... (*suspiro) Sip, así es una revisión rápida del facebook...
¿Puedo sugerir unas cuantas "normas" para comentar en redes sociales?
- Asegúrate de entender lo que leíste antes de opinar o pensar qué contestar. Muchas veces he leído a gente que se ofusca porque no entendió el sarcasmo de alguna publicación, o reclaman sobre cosas que nadie dijo.
- Es válido no estar de acuerdo pero es posible expresar el desacuerdo con respeto.
- Una persona es mucho más que una opinión. Puedes considerar que una opinión es equivocada pero aún así respetar la vida de otro. Recuerda: estimar es mejor que lastimar.
- Hay cosas que es bueno expresar en privado ¿Deseas corregir o exhibir el error de otro? ¿Deseas mostrarte más inteligente o deseas expresar una opinión?
- La "libertad de expresión" no es la libertad para decir lo que uno quiera. Los argumentos deben tener argumentación y lógica... (o deberían tenerla)
- Es mejor guardar una relación que ganar una discusión (Aunque muchas veces más que discusión sea un diálogo de sordos).
Considera que quien está escribiendo aquello con lo que no coincides es alguien que tiene familia, amigos, necesidades, virtudes y defectos... o sea, alguien como tú. Las redes sociales deberían tender lazos no destruirlos.
Ahora, quien está en Cristo debería considerar esto como norma de vida (dentro y fuera de las redes sociales). Vivimos en una era de apasionamientos y poco -o ningún- freno a la hora de hablar. La sociedad le llama a eso "valentía" cuando muchas veces es simplemente falta de respeto y ausencia de dominio propio.
Santiago nos dice que quien controla su lengua (o en redes sociales, sus dedos) puede dirigir todo el cuerpo y Pablo nos recuerda que parte del fruto del Espíritu es templanza.
¿Tienes tu Biblia a mano? Lee 2 Timoteo 3 y medita un poco, considera si en tu vida (y/o en tus redes) te pareces más a quienes viven entre los versículos 1-9 o a los que están entre los versículos 10-17
Por supuesto, esta es sólo mi opinión...
(ah... también cuida la ortografía)
viernes, 10 de junio de 2016
¡Es que así soy yo!
"¡Es que así soy yo!" es equivalente a decir "¡Así me hizo Dios!" y en ambos casos uno está desviando la responsabilidad del propio carácter y atribuyéndosela a Dios mismo. Esto me recuerda un poco a una escena en el libro de Rut:
En Rut 1 vemos cómo Noemí y su familia abandonan Belén ("Casa de pan") para buscar el pan físico en los campos de Moab. Ella regresa derrotada y habiéndolo perdido todo... pero regresa. Tardó diez años en darse cuenta... pero regresa.
El problema es que regresa culpando de su miseria a Dios (v.13, 20-21). De hecho, hasta se cambia el nombre, de Noemí ("Dulce" o "placentera") a Mara ("amarga")... y ahora habla en amargura, como si Dios la hubiera expulsado de Su presencia.
En el estudio Bíblico de Semilla de Mostaza de la ciudad de Querétaro estamos estudiando verso a verso el libro de Rut. ¿Conoces a alguien en la ciudad? ¡Invítalo! Es en el hotel Real de Minas "tradicional" (Casi a un lado de la plaza de Toros), los miércoles a las 20:00
En Rut 1 vemos cómo Noemí y su familia abandonan Belén ("Casa de pan") para buscar el pan físico en los campos de Moab. Ella regresa derrotada y habiéndolo perdido todo... pero regresa. Tardó diez años en darse cuenta... pero regresa.
El problema es que regresa culpando de su miseria a Dios (v.13, 20-21). De hecho, hasta se cambia el nombre, de Noemí ("Dulce" o "placentera") a Mara ("amarga")... y ahora habla en amargura, como si Dios la hubiera expulsado de Su presencia.
Cuando alguien le preguntaba si era Noemí, ella refunfuñaba "Soy Mara... Dios me hizo así".
Sumergida en su frustración no alcanza a ver que Dios está extendiendo su misericordia y que en verdad su amargura proviene de escuchar a su propio corazón, resultado de su falta de fe (al abandonar desde el principio la casa de pan) y no del Dios que la rescata.
Dios va a transformarla porque Dios es fiel, así que, nosotros también dejemos de esgrimir el tan clásico: "Así soy yo" y confesemos nuestros pecados sabiendo que "si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). No nos aferremos a nuestra antigua naturaleza, sino confiemos en que el que comenzó la buena obra en nosotros "la perfeccionará hasta el día de Jesucristo" (Filipenses 1:6)
En el capítulo 1, Rut regresa a Belén pero no regresa a Jehová, por eso su amargura... que no nos pase lo mismo.
En el estudio Bíblico de Semilla de Mostaza de la ciudad de Querétaro estamos estudiando verso a verso el libro de Rut. ¿Conoces a alguien en la ciudad? ¡Invítalo! Es en el hotel Real de Minas "tradicional" (Casi a un lado de la plaza de Toros), los miércoles a las 20:00
lunes, 30 de mayo de 2016
Una iglesia joven y relevante
(En respuesta una publicación del pastor @RaulGarduno1, pastor de Semilla de Mostaza Santa Mónica. Puedes leer su publicación Aquí)
Comencemos por definir lo que entendemos, en este contexto, como "relevante".
Una "iglesia relevante" se entiende como una iglesia que está en "armonía" con el entorno cultural y social de la época. Quienes ven la relevancia de una iglesia en este sentido, plantean que una iglesia debe ser atractiva en todos los aspectos, por ello la importancia que se le otorga a la decoración (que se vea bonito), al estilo de música (que la gente escuche música que le guste), al "look" del predicador (que la gente -sobre todo la nueva generación- pueda identificarse), etc.
La premisa que sostiene esto es que "los tiempos cambian y hoy no se puede hacer iglesia de la misma manera que se hacía hace 30 años". Se entiende que las nuevas generaciones no van a la iglesia porque lo que encuentran es un ambiente anticuado, en cambio, si les muestras lo que a ellos les interesa (música, tecnología, "look", "onda", etc) se quita de en medio el estorbo entre la iglesia y los nuevos jóvenes creyentes.
No dudo que entre los "relevantistas" habrá gente con un genuino deseo de predicar el Evangelio y con un ferviente deseo de servir a Dios, pero -ya te habrás dado cuenta- creo que ese mismo anhelo se ve mermado por pretender hacer atractivo algo que -por definición bíblica- siempre va a ser una locura (1 Corintios 2:14), nunca algo atractivo.
El otro día, platicando con mi amigo @AlexAwadh me comentaba cómo en el ambiente de los fisicoculturistas abunda el utilizar sustancias para crear masa muscular y así conseguir un mejor resultado... bueno, eso mismo es lo que sucede cuando queremos alterar las circunstancias para que más gente quiera asistir a la iglesia: el cuerpo puede crecer pero no de manera natural.
Quien asiste a la iglesia debe ser atraído sólo por el mensaje del Evangelio, motivado por la comunión con otros santos (cuyo lazo común es Jesucristo, no una tendencia en música, ropa, etc.) y alimentado con La Palabra y sólo con La Palabra. Cualquier otro impulso ajeno a esto convierte a la iglesia en una "alternativa del mercado" que tiene que ser suficientemente atractiva para no perder la "clientela" que llega a sus puertas.
¿Con esto digo que las iglesias deberían ser feas y descuidadas? Por supuesto que no, pero el tema de la "relevancia cultural" no debe ocupar la mente del pastor. Creo que hay un peligro importante en querer "alcanzar a la nueva generación" en vez de querer predicar el Evangelio a toda criatura (así, TODA criatura, sin tener un "publico objetivo" en mente)
Cada pastor tiene una identidad y un estilo, y es lógico que la iglesia misma adopte parte de ese estilo... el problema surge cuando esa identidad y ese estilo es derivado de las tendencias caprichosas de las modas y no de Jesucristo y Su Palabra. Si el "look" es parte de la estrategia para alcanzar nuevas almas, estamos en problemas.
Cuando el estilo de una iglesia ha ganado más relevancia que Jesucristo mismo -sin importar el estilo- hemos equivocado el rumbo. Cuando hay una preocupación y una exaltación por el "nadie tenga en poco tu juventud" en vez del anhelo de ser "ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" hemos comenzado a ignorar la brújula y probablemente navegaremos en aguas extraviadas.
Hay mucho más que decir al respecto, pero será en otra ocasión. Sólo terminaré diciendo lo que quería decir desde el principio: Querido amigo Raúl, estoy de acuerdo contigo.
Comencemos por definir lo que entendemos, en este contexto, como "relevante".
Una "iglesia relevante" se entiende como una iglesia que está en "armonía" con el entorno cultural y social de la época. Quienes ven la relevancia de una iglesia en este sentido, plantean que una iglesia debe ser atractiva en todos los aspectos, por ello la importancia que se le otorga a la decoración (que se vea bonito), al estilo de música (que la gente escuche música que le guste), al "look" del predicador (que la gente -sobre todo la nueva generación- pueda identificarse), etc.
La premisa que sostiene esto es que "los tiempos cambian y hoy no se puede hacer iglesia de la misma manera que se hacía hace 30 años". Se entiende que las nuevas generaciones no van a la iglesia porque lo que encuentran es un ambiente anticuado, en cambio, si les muestras lo que a ellos les interesa (música, tecnología, "look", "onda", etc) se quita de en medio el estorbo entre la iglesia y los nuevos jóvenes creyentes.
No dudo que entre los "relevantistas" habrá gente con un genuino deseo de predicar el Evangelio y con un ferviente deseo de servir a Dios, pero -ya te habrás dado cuenta- creo que ese mismo anhelo se ve mermado por pretender hacer atractivo algo que -por definición bíblica- siempre va a ser una locura (1 Corintios 2:14), nunca algo atractivo.
El otro día, platicando con mi amigo @AlexAwadh me comentaba cómo en el ambiente de los fisicoculturistas abunda el utilizar sustancias para crear masa muscular y así conseguir un mejor resultado... bueno, eso mismo es lo que sucede cuando queremos alterar las circunstancias para que más gente quiera asistir a la iglesia: el cuerpo puede crecer pero no de manera natural.
Quien asiste a la iglesia debe ser atraído sólo por el mensaje del Evangelio, motivado por la comunión con otros santos (cuyo lazo común es Jesucristo, no una tendencia en música, ropa, etc.) y alimentado con La Palabra y sólo con La Palabra. Cualquier otro impulso ajeno a esto convierte a la iglesia en una "alternativa del mercado" que tiene que ser suficientemente atractiva para no perder la "clientela" que llega a sus puertas.
¿Con esto digo que las iglesias deberían ser feas y descuidadas? Por supuesto que no, pero el tema de la "relevancia cultural" no debe ocupar la mente del pastor. Creo que hay un peligro importante en querer "alcanzar a la nueva generación" en vez de querer predicar el Evangelio a toda criatura (así, TODA criatura, sin tener un "publico objetivo" en mente)
Cada pastor tiene una identidad y un estilo, y es lógico que la iglesia misma adopte parte de ese estilo... el problema surge cuando esa identidad y ese estilo es derivado de las tendencias caprichosas de las modas y no de Jesucristo y Su Palabra. Si el "look" es parte de la estrategia para alcanzar nuevas almas, estamos en problemas.
Cuando el estilo de una iglesia ha ganado más relevancia que Jesucristo mismo -sin importar el estilo- hemos equivocado el rumbo. Cuando hay una preocupación y una exaltación por el "nadie tenga en poco tu juventud" en vez del anhelo de ser "ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" hemos comenzado a ignorar la brújula y probablemente navegaremos en aguas extraviadas.
Hay mucho más que decir al respecto, pero será en otra ocasión. Sólo terminaré diciendo lo que quería decir desde el principio: Querido amigo Raúl, estoy de acuerdo contigo.
viernes, 13 de mayo de 2016
Repost de una publicación de Facebook de Raúl Garduño
Lo
malo -o una de las cosas malas- de Facebook es que es efímero. Una publicación
aparece y un día después (o a veces algunas horas después) ya desaparece en el
mar de nuevas publicaciones... (pensándolo bien, tal vez eso es lo
bueno y no lo malo...)
22 de abril
“Deberías predicar temas más ‘relevantes’...”“¿No has pensado en enfocar tu iglesia a jóvenes?”“¿Porqué no tenemos más ministerios con diferentes enfoques?”“¿No te parece que falta algo de producción en los servicios?”
Son cosas que a menudo escucho y me llevan a preguntar: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién dicta la manera de ser y edificar la iglesia? ¿Será que hemos dejado de confiar en la suficiencia de la Escritura? ¿No es la Palabra de Dios la que hace renacer para una esperanza viva? ¿No es ella la que trae vida a los muertos? ¿No es por medio de ella que fue constituido el universo?
Tenemos algo mucho más precioso que luces, sonido, producción, ropita cool, fotitos, etc...
Al meditar en esto retumban demasiado fuerte en mi cabeza, textos como:
«Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»
Cada día estoy más convencido de que la exposición simple, sencilla y fiel de la Santa Palabra de Dios es más que suficiente para transformar, renovar y restaurar vidas. (2 Cor. 3:18)
Como aquel pescador le dijo al Maestro: ¿A quién iremos? si sólo tú tienes palabras de vida eterna (Jn. 6:68).
Sería miserable osar intentar ayudarle al Señor con mis “buenas ideas”, o propuestas “frescas y diferentes”; no tengo nada que ofrecer, no tengo nada que presentar, no tengo una propuesta, solamente confío en lo que Dios propuso hace dos mil años en el Calvario: Su vida para darme vida, su muerte para darme vida, su resurrección para darme vida.
Solamente quiero aferrarme a Él, Su Palabra, Su Evangelio; eso ha sido suficiente desde la eternidad y hasta la eternidad, y no hay moda temporal que pueda cambiar esa gloriosa verdad.
«No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.»
El poeta lo escribió perfecto (aunque a mí se me ocurrió antes, sólo que no sabía cómo frasearlo )
#meditacionesnocturnas
En
fin, hace casi un mes, mi amigo Raúl Garduño (@RaulGarduno1),
pastor de Semilla de Mostaza Santa Mónica,
publicó esto en su muro de Facebook. Por esa fugacidad de las redes sociales,
puede que muchos no hayan podido leerlo, o lo hayan hecho con premura. Lo copio
aquí para que no sea devorado por la vorágine de las fotos de alimentos que
pueblan los muros "redessocialistas".
Mi
opinión al respecto la pondré en otro post... espero que muy pronto.
Aquí el post de Raúl:
22 de abril
“Deberías predicar temas más ‘relevantes’...”“¿No has pensado en enfocar tu iglesia a jóvenes?”“¿Porqué no tenemos más ministerios con diferentes enfoques?”“¿No te parece que falta algo de producción en los servicios?”
Son cosas que a menudo escucho y me llevan a preguntar: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién dicta la manera de ser y edificar la iglesia? ¿Será que hemos dejado de confiar en la suficiencia de la Escritura? ¿No es la Palabra de Dios la que hace renacer para una esperanza viva? ¿No es ella la que trae vida a los muertos? ¿No es por medio de ella que fue constituido el universo?
¿O será
que no hemos experimentado el poder de la Voz de Dios retumbando en nuestra
alma, creando vida, y cambiando nuestro corazón?
Tenemos algo mucho más precioso que luces, sonido, producción, ropita cool, fotitos, etc...
Es el
Glorioso Evangelio del Dios Bendito el que nos ha sido encomendado (1 Tim.
1:11).
Y no es
popular, no es cool, no es fashion, es una locura, es un tropiezo, es una
“tontería”, pero es PODER de Dios para salvación a todo aquel que CRÉE (Rom.
1:16).
Sin
duda, nada, nada; absolutamente nada, puede producir lo que solamente el
Aliento Divino puede producir (2 Tim. 3:16).
Al meditar en esto retumban demasiado fuerte en mi cabeza, textos como:
«Entre
tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
Ten
cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te
salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.»
-1
Timoteo 4:13, 16
«Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.»
-2
Timoteo 4:1-5
Cada día estoy más convencido de que la exposición simple, sencilla y fiel de la Santa Palabra de Dios es más que suficiente para transformar, renovar y restaurar vidas. (2 Cor. 3:18)
Platicando
con mi esposa concluíamos que entre más años pasan, este excelente y eterno
peso de gloria es cada vez más intenso, más estable, más serio (2 Corintios
4:16-18) y por ello, no me pienso mover a mover a ningún lado.
Como aquel pescador le dijo al Maestro: ¿A quién iremos? si sólo tú tienes palabras de vida eterna (Jn. 6:68).
Sería miserable osar intentar ayudarle al Señor con mis “buenas ideas”, o propuestas “frescas y diferentes”; no tengo nada que ofrecer, no tengo nada que presentar, no tengo una propuesta, solamente confío en lo que Dios propuso hace dos mil años en el Calvario: Su vida para darme vida, su muerte para darme vida, su resurrección para darme vida.
Solamente quiero aferrarme a Él, Su Palabra, Su Evangelio; eso ha sido suficiente desde la eternidad y hasta la eternidad, y no hay moda temporal que pueda cambiar esa gloriosa verdad.
«Por lo
cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos
recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no
andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la
manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de
Dios.»
(2
Corintios 4:1-2)
«No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.»
(2
Corintios 5:12)
El poeta lo escribió perfecto (aunque a mí se me ocurrió antes, sólo que no sabía cómo frasearlo )
“No me
des más sucedáneos, no me vengas con descuentos de ocasión, que yo estoy
hablando de la misma luz del sol.
He
anclado mi vida al pie de esta cruz antigua,
y no
quiero cambiar, soy un corazón cautivo porque llevo teñida la vista y tatuada
la mente, de rojo carmesí, por la sangre de un carpintero inocente...”
#meditacionesnocturnas
#lahoradelasnetas
#ancladoenlacolina
#verdadABSOLUTA
#juan1717
lunes, 11 de abril de 2016
Convocatoria IBSM 2016 - Dos preguntas comunes
Del 4 de abril al 28 de mayo se están recibiendo las solicitudes de inscripción para alumnos de nuevo ingreso en el Instituto Bíblico de Semilla de Mostaza, y quise tomarme unos minutos para poner aquí algunas respuestas a las preguntas más comunes que nos llegan al respecto del IBSM.
¿Por qué tiene costo?
El asunto del dinero siempre es un tema escabroso, espero ser claro y breve: hay -por lo menos- tres razones por las que es necesario poner un precio
1. Porque hay costos que cubrir.
Como toda institución hay gastos que tienen que cubrirse, desde la renovación de material que por el uso se daña, hasta equipo que sirve de apoyo en clases (plumones, proyectores, etc) Además, tenemos a una persona que está contratada para atender las actividades administrativas.
2. Es una manera en la que Dios puede dirigir a alguien y confirmar el llamado.
Aquí conviene aclarar un malentendido muy común: No todos están llamados a un instituto bíblico. Es decir, el llamado (y mandato) de nuestro Señor es a integrarnos a la comunión de la iglesia. El instituto bíblico es una herramienta para equipar al creyente pero no es algo ni indispensable ni obligatorio. Creemos que quien está siendo llamado debe obedecer y -seguramente- dar pasos de fe, incluso en el terreno económico para cumplir lo que Dios esté pidiéndole y -estamos seguros- Dios mismo proveerá lo suficiente para cumplir ese llamado.
3. Nuestra tendencia.
Es triste pero si hacemos esto gratuitamente seguramente el 50% de los alumnos desaparecería en el primer mes. En los tiempos de vacaciones hemos hecho cursos intersemestrales intensivos y en principio intentamos hacerlos de manera gratuita y muchos no regresaban al salón de clases ¡Ni siquiera después de la comida! Mucho menos la semana siguiente. Es triste, lo sé, pero así es.
¿Qué obtengo al salir del IBSM?
En términos materiales: Nada. Es decir, no preparamos pastores ni ministros ni misioneros. Creemos que todos esos son llamados de Dios y no cargos que se pueden conseguir con estudios.
Nuestra meta como instituto es sencilla: Equipar al creyente para que pueda escudriñar en La Palabra y así sea dirigido por Dios de modo que pueda cumplir con cualquiera que sea el llamado que Dios haga a su vida. A algunos alumnos Dios los ha llamado a pastorear iglesias, a otros los ha llamado a ser trabajadores honestos y fieles siendo luz en su fuente de trabajo y en su familia.
- ¿O sea que cuando termine los estudios no necesariamente voy a ser llamado a enseñar La Palabra, disciplular o algo así?
- ¡Exacto!
Estamos convencidos de que el llamado al ministerio es del Señor, no de una institución, así que como instituto no podemos, ni deseamos, comprometernos en algo que es una prerrogativa exclusiva de Dios.
Si deseas más informes, por favor escríbenos a instituto@semillamexico.com o a través de nuestra página de Facebook: Instituto Bíblico Semilla de Mostaza
Para descargar la solicitud de inscripción y las instrucciones para inscripción, dale click en este enlace
Aquí te dejo un video del último día de clases de mi generación:
Bendiciones
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