lunes, 10 de octubre de 2016

Día triste... mi abuela acaba de fallecer... Pero hay esperanza

Mi abuela, la mamá de mi papá, acaba de fallecer.
Mientras vivía en La Paz, cuando estudiaba en la universidad, acostumbraba a ir a comer todos los sábados a casa de la abuela. Nos sentábamos en "el cuarto grande" (así le llamábamos a esa habitación desde que éramos niños) y poco a poco la abuela iba trayendo abundante comida.

Fue mi abuela quien me regaló mi primera Biblia, luego de una conversación acerca de lo que deberíamos encontrar más allá de la muerte.

Una de mis tías, hace unos años me decía de ella: "ya casi no puede ver nada pero ahí sigue todos los días pegada a su Biblia... yo creo que ya ni lee nada, se la debe saber de memoria", es que mi abuela tomó en serio a Dios y a Su Palabra desde que tengo memoria.

Mi abuela hablaba de Dios como quien habla de alguien muy conocido, sin soberbia, sin fingimiento, sin poses...

En 2008, con mi esposa pudimos ir a visitar a la familia de La Paz, y un sábado fuimos a comer a casa de la abuela (no podía ser de otra manera). Hoy se cierra definitivamente la época de ir a comer a su casa el fin de semana... me tocará esperar a verla en la presencia del Dios al que tanto amó y del que tanto me habló en aquella época en que yo no quería creer en nada.

Abuelita, bienvenida a tu casa eterna junto al amado Creador, aquí nos vas a hacer falta pero allá tus ojos ya no ven oscuramente. Te extrañamos desde ya.