martes, 11 de agosto de 2015

La Cambópera y mis días

Acabo de ir a un concierto... mmm... ¿Concierto? En realidad, decirle concierto desconcertaría a más de un participante porque fue algo mucho mayor a un concierto.

La cosa es que lo disfruté mucho por diversas razones, la principal: porque fui con mi familia. La segunda: porque simplemente todo estuvo bien hecho (que hay cosas que podrían mejorarse, sin duda, pero que de eso se ocupen los que se deben ocupar de esas cosas).

Pero otra cosa que me deleitó fue el ver el mismo teatro en el que yo me presentara tantas veces, ahora ocupado por chicos que han ido mucho más allá de los horizontes que nosotros teníamos en aquellos dorados principios de los '90 (y muchos de esos chicos los vimos como párvulos en la vida y en la música)

En ese teatro pasamos tiempos de angustia en ensayos infructuosos y también recibimos aplausos generosos. Dios sabe cuánto ha marcado mi vida con cada espectáculo montado cuando niño.
A Pablo lo conozco desde que yo
era un jovenzuelo y él un niño
Incluso hubo un momento en que la nostalgia me arrebató y me dieron ganas de regresar a esta mi Ciudad de los anillos (tal vez todavía puedo ganarme un lugar en la Camerata como baterista) pero luego volví los pies al suelo y-sobre todo- los ojos al cielo y me di cuenta de que ese tiempo fue hermoso, pero ahora tengo otro propósito y otras tareas que hacen de este tiempo presente algo hermoso también.
Qué fácil es desenfocarse y perderse en el pasado. Sumergirse en un "qué lindo fue aquel tiempo..." O perder la perspectiva ante un irreal "Cómo sería si es que..." (El famoso "what if" anglosajón) o incluso un angustioso y futurista: "Cuando sea..."
El pasado, el futuro y el imaginario son grandes distractores. El hoy es hermoso porque es lo que Dios nos da día a día (hay quien dice: "el ayer es un recuerdo, el mañana es incierto. Sólo tenemos el hoy, y ese es un regalo, por eso lo llamamos "presente"). Hoy, en la circunstancia que esté, es hermoso porque es un don de Dios.
Y el hoy de los chicos de la Camerata suena bien para el mañana que llegará. Hoy por hoy me gustó escucharlos, pero no me atrevería s cambiarle la paleta al pintor que hoy me dibuja en otro cuadro.
Eclesiastés 3:11 "Todo lo hizo hermoso en su tiempo..."