martes, 27 de diciembre de 2011

13 años después del primer día...

Hoy 26 de diciembre (si alcanzo a publicar esto antes de la media noche, sino tendría que decir "ayer 26 de diciembre) se cumplen 13 años de mi llegada a México. 
(la foto de la izquierda fue tomada en la última navidad antes de venir a México, estamos de izquierda a derecha, mi papá, yo y mi hermano)

Hace 13 años que llegué y muchas  cosas  comenzaron a cambiar en mi vida (aquí puedes leer lo que hace unos años escribí pensando justamente en eso: http://goo.gl/nWaZg)
Sin embargo, el cambio más importante recién  se estaba gestando, y la metáfora de la gestación es la más adecuada, porque lo que voy a narrar sucedió exactamente nueve meses después, el 26 de septiembre de 1999.
Ese domingo de septiembre, un par de días antes de mi cumpleaños, me encontraba en la disyuntiva de ir o no a semilla de mostaza... después de ir un par de veces había llegado al punto en que sabía que tenía que tomar una decisión consciente acerca de Dios y, sobre todo, acerca de Jesucristo.
Yo vivía en la colonia Roma. Como era normal en aquellos días, ese domingo desperté tarde y no tuve el menor deseo de remediar mi pereza. Con calma me di un baño, arreglé algunas cosas y me pregunté si habría de ir a la zona rosa, a la calle de Hamburgo a la reunión de Semilla. 
Aquel fin de semana, se quedó en casa una amiga (compartíamos el departamento tres personas pero era muy habitual encontrar allí durmiendo a muchos más...) y ella iba a ir a la lavandería que se encontraba cerca del superama de la calle bajío, yo, buscando ser una persona responsable decidí también llevar ropa a lavar, al final de cuentas ya era tarde y seguramente Semilla estaría en el mismo lugar la siguiente semana.
No tengo muy claro cómo sucedió todo a partir de ahí, recuerdo que llevamos la ropa a lavar y esperamos a que estuviera toda lista, luego regresamos al departamento a colgar la ropa en la jaula de la azotea y después de eso, de alguna manera todavía había tiempo para ir a la iglesia.
Como mi amiga también había ido un par de veces a Semilla, accedió a acompañarme, hicimos un par de llamadas y nos fuimos a la iglesia...
...ese día cambió mi vida. El pastor Héctor Hermosillo predicaba Marcos 3 y yo estaba sediento de mi Dios..., nunca he entendido cómo es que pude hacer tantas cosas esa mañana y todavía alcanzar a ir a la iglesia; la única explicación que encuentro probable es que Dios dobló las esquinas de los minutos y me permitió torcer un poco el rumbo del destino, simplemente por amor.
Otro día escribiré acerca de lo que aprendí esa mañana en Semilla y cómo el mensaje perforó mi corazón, hoy sólo quería recordar que Dios estiró para mí la carretera del segundero para no dejarme fuera de su reino.
Aquel día lo recuerdo porque yo quería lavar mi ropa y Dios me enseñó que Él mueve todo para vestirme con su justicia (Isaías 61:10)