lunes, 26 de mayo de 2008

Los buenos y el cielo

Desde tiempos viejos se nos ha enseñado que los buenos se van al cielo y los malos al infierno, hasta lo decía Enrique Guzmán “Se ha ido al cielo y para poder ir yo/debo también ser bueno para estaar con mi amoooor…”

Qué sorpresa es encontrar que Dios jamás lo planeó de esa manera porque, de ser así, el cielo sería un lugar con demasiados lugares vacantes y Dios tendría que conformarse con que nadie pudo llegar al lugar que Él tenía preparado para el ser humano.

La Biblia nos dice claramente que “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-18), por tanto, todos caemos en la categoría de “malos” (TODOS implica TODOS) y por eso precisamente es que Dios en su gran amor e infinita misericordia ha provisto para nosotros un camino por el cuál podemos llegar al cielo. Este camino es Jesucristo (Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí).
Todos sabemos que hemos pecado, eso nos aparta de Dios... pero Él quiere tener una relación personal con cada uno de nosotros, por eso Él pagó nuestra deuda de pecado en la cruz del calvario, al morir dijo "Consumado es" (literalmente: "pagado por completo"), sólo tenemos que recibir ese perdón.

Si depositamos nuestra fe en el sacrificio hecho por Él y le confesamos como nuestro Señor, creyendo que Él resucitó y se sentó a la diestra del Padre, entonces el camino está abierto para nosotros (Romanos 10:9).

Tal vez es momento de cambiarle la letra a la canción y decir: “Se ha ido al cielo y para poder ir yo… debo arrepentirme y aceptar a Cristo como mi Señor…”
(Si deseas conocer más de Cristo a través de la Palabra de Dios, visita la página de Semilla de Mostaza http://www.semillamexico.com/ en la sección de "conferencias")
Mira este video y dime si no te identificas.


domingo, 18 de mayo de 2008

Espectador o protagonista...


La Biblia es, por mucho, el libro más vendido del mundo cada año.Lamentablemente no es necesariamente el libro más leído, lo cual crea una especie de paradoja que se comprende si tomamos en cuenta que al rededor de la Biblia hay una cantidad enorme de mitos y creencias que se han ido acumulando y que hacen que la gente tenga más prejuicios que intentos de leerla, y si alguien se atreve a intentar una lectura, generalmente se acerca a ésta con demasiado temor y esperando, ya de entrada, encontrar cosas que “no va a poder entender”.

Esta suerte de “miedo de no entender” nos ha costado muchos dolores de cabezas, religiones que se levantan enarbolando una “nueva verdad revelada”, sectas efímeras (o algunas no tanto) basadas en escritos de “gente iluminada” que da “nuevas interpretaciones” a la Biblia o, en el mejor de los casos, grupos de personas que afirman que la Biblia es la Palabra de Dios, pero la tienen en sus casas con la misma esperanza que la que se deposita en un amuleto cualquiera que vale dos pesos con cincuenta.

Dios nos ha permitido tener en estos tiempos muchísimas versiones de la Biblia, cada una con un enfoque un poco distinto, pero todas con el mismo propósito: transmitir la Palabra de Dios y su voluntad para nuestras vidas. Si sólo nos asomáramos un poco y nos dejáramos llevar por sus caminos, nos encontraríamos con la sorpresa de que la Biblia, en primer lugar, no es tan complicada como algunos quisieran que pensáramos (por el lenguaje no te preocupes, hay Biblias con lenguajes muy sencillos y de fácil comprensión) y, en segundo lugar, no habla de historias y leyendas muertas, sino que se hace viva en nuestras vidas cada día y a cada instante.

Ese último factor es el que hace que la Biblia se diferencie de cualquier libro de Historia (aunque tiene Historia narrada de una manera rigurosa), de Poesía (a pesar de que tiene grandes obras poéticas), de leyendas fantásticas (aunque tiene historias que harían palidecer a los autores de “las mil y una noches”) o novelas de amor (Hay muchos relatos que ya quisiera haber escrito Corín Tellado) o profecías (Ni Nostradamus, ni Madam Sassu, ni Walter Mercado juntos se comparan con las profecías que se hallan en la Biblia). No es que la Biblia sea “mejor” que cualquier libro escrito dentro de estos estilos, ese no es el punto, sino que la Biblia es diferente de todo libro escrito antes o después de ella, porque todo lo que la Biblia narra está vivo.

Yo recuerdo muy bien cuando de niño me dormía pensando en la historia de “el árbol que canta, el pájaro que habla y el agua de oro” (o algo así) que mi papá me acababa de leer, y no entendía porque esas historias terminaban con “...y vivieron muy felices.... tan, tan...”. Me pasaba horas pensando qué podría haber pasado, y releía el cuento con la esperanza de que se abriera una especie de puerta que no había leído antes... pero nunca sucedía eso, y me tenía que conformar con el “...tan, tan”.

La Biblia, en cambio, nunca termina porque siempre hay -a pesar de haber leído un pasaje cien veces- algo nuevo, esa puerta que no habías visto y nos lleva a conocer cosas que ni siquiera imaginábamos, pero eso no es lo mejor, sino que las historias que nos cuenta siguen vivas en nuestras propias vidas. No es simplemente la lectura de algo que le sucedió a alguien en un pasado remoto –“en un reino muy, muy, muy lejano”- y ya se acabó, sino que es algo que generalmente conocemos muy bien y en primera persona. Muchas veces me he sorprendido leyendo mi propia vida, leyendo mis propias palabras, mirando mis propios ojos, palpando mis mismas manos.

A lo largo de la historia, mucha gente ha cambiado su vida al entrar en contacto con la Palabra de Dios (muchas de esas historias están registradas por la misma Biblia en sí), y eso sigue sucediendo hoy en día, en tu mismo país, en tu ciudad, en tu escuela, en tu calle, tal vez en tu propia casa.

Una vez me invitaron a tocar en el aniversario de un programa de radio, el concierto se iba a transmitir en vivo y estábamos invitados algunos de los músicos amigos del programa (era un programa de Blues). No recuerdo por qué pero al final no pude ir, pero en el carro a la hora determinada encendí el radio y escuché el concierto. En la noche al ver al conductor le pedí disculpas por no poder ir y le dije “...pero lo estuve escuchando en la radio...”, su respuesta en ese momento no me dijo nada, ahora al entender la importancia de la Palabra de Dios la entiendo mejor, me dijo: “¿Vos preferís ser espectador que protagonista…?”

...de eso hablamos hoy, de que la Palabra de Dios no fue escrita por casualidad, sino con un propósito: el de ser leída y comprendida. Y no fue escrita dirigida a la “Sociedad”, o “al pueblo”, o cualquier otro sustantivo colectivo, sino que cuando el Espíritu Santo la iba dictando, tenía tu nombre en mente (con todos tus apellidos) y redactó las palabras exactas que necesitas oír, por eso déjame invitarte a desempolvar tu Biblia (nueva o vieja, no importa) y vamos a empezar a leerla, como lo que es: una carta de amor que Dios te ha escrito para que no te quedes con dudas de su Gran Amor.

En el camino vas a tener dudas, claro que sí, eso no tiene que preocuparte porque el su autor quiere revelarte toda su Palabra. Te invito a que la leas y la vivas, qué prefieres ser: espectador o protagonista.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Del mono… al estéreo

No quisiera meterme a escribir un blog más (Hay muchísimos en la red, unos buenos, otros no tan afortunados) sobre la imposibilidad matemática de la teoría de la evolución, pero realmente me resulta imposible no mencionar por lo menos un par de ideas que pueden sugerirte algo en qué pensar.

¿Cuánto tiempo tendría que pasar un chimpancé jugando con el teclado de una computadora para que al azar pudiera escribir por completo (y sin errores de ortografía) “Cien años de soledad” de García Márquez o “Baudolino” de Umberto Eco? O déjame reformular la pregunta: ¿Cuántos chimpancés necesitas -cada uno en su computadora- para que alguno de ellos lograra escribir (al azar, mientras juegan con el teclado) alguno de los libros antes citados? ¿Cuánto tiempo les darías para conseguir ese resultado?

Obviamente la respuesta es “Nunca lo conseguirían”. Necesitas mucho más que azar para poder escribir y describir las desventuras de los Buendía (y no perderte en su linaje) y es necesario mucho más que golpes de teclado para narrar las peripecias de los que buscaban la ruta de la epifanía.

¿Cuántos millones de años demoraríamos esperando que alguno de los pájaros carpinteros del mundo lograra –con clave morse, por supuesto- escribir uno sólo de los evangelios de la Biblia? ¿Podrías conseguirlo si dispusieras de 100.000.000 pájaros carpinteros? ¡Claro que no!

¿Y todavía consideras que el proceso (mucho más complicado que escribir un libro, por muy buen libro que sea) de la formación de la vida en la tierra sea un resultado del azar?
¡Mira tus manos! Tendones, células, venas, átomos… todo funcionando en una armonía perfecta que te permite sentir sensaciones de temperatura, textura, etc.

¿Creerías que un cuadro de Guayasamín simplemente apareció sobre un caballete un día…? ¡Claro que no! Tuvo que existir el genio de Guayasamín para trazar cada línea… es la obra de un pintor, de un artista…

Mírate, eres mucho más complejo que un cuadro, que un libro, que un poema… eres creado por un artista, por un Creador… y lo más importante, con un PROPÓSITO: Su Gloria.
La evolución sólo es real cuando vemos que el MONO evolucionó al ESTÉREO…
…Tú y yo somos creados a la imagen de Dios.

La canción del video que está abajo la canta Chris Tomlin (una amiga tradujo la letra) miralo y observa cómo todo eso no puede ser producto del azar...
... deja que Dios te conquiste.
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Indescriptible
Desde la altura más alta, Hasta lo más profundo del mar, La creación revela Tu majestad, Desde los colores de otoño A la fragancia de primavera, Cada criatura única en la canción que entona, Todos exclamando:
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Indescriptible, incontenible, Pusiste las estrellas en el cielo Y por las conoces por su nombre, Maravilloso Dios,
Todopoderoso, Indomable, Asombrados caemos de rodillas
Mientras humildemente proclamamos: maravilloso Dios.
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¿Quién le dice al relámpago hacia donde debe ir? ¿O ha visto bodegas repletas de nieve? ¿Quién imaginó el sol y es fuente de su luz? sin embargo lo cubre y nos da la frescura de la noche, Nadie puede comprenderlo.
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Indescriptible, incontenible, Pusiste las estrellas en el cielo Y por nombre las conoces, Maravilloso Dios, Todopoderoso, Indomable, Asombrados caemos de rodillas al humildemente proclamar, maravilloso Dios
Incomparable, Invariable, Ves lo profundo de mi corazón Y aún así me amas, Eres maravilloso Dios, Eres maravilloso Dios.