miércoles, 30 de mayo de 2018

Lo que creemos: La enseñanza - Predicación expositiva

Hace unos días me tocó predicar en Semilla de Mostaza México acerca de lo que creemos como iglesia acerca de la enseñanza.
¿Por qué enseñar la Biblia? ¿Por qué enseñarla de la manera en que la enseñamos?

Una de las cosas que hice fue citar a Gary Millar y Phil Campbell (Del libro "Saving Eutychus"), y después de la reunión un par de personas me pidieron que dejara por escrito lo que cité de ellos, así que aquí va: (Es una exhortación acerca de lo que debe hacer un pastor al predicar un texto bíblico)

"Donde Dios está explicando algo, debemos ayudar a que la gente pueda entenderlo. Donde Dios está advirtiendo debemos ayudar a la gente a sentir la urgencia y el peso de la advertencia. Cuando Dios quiere conseguir nuestro amor, debemos ayudar a la gente a sentir la fuerza de Su amor. Cuando Dios nos está corrigiendo tenemos que mostrarle a la gente que está yendo por el camino equivocado y ayudarles a volver al camino correcto. Donde Dios está consolando a su gente debemos hacer que la gente sienta la seguridad y la calidez de Su consuelo. Y eso, en pocas palabras, es la predicación expositiva" (Gary Millar y Phill Campbell)

Bueno, no tiene nada que ver con el resto del post, pero aprovecho para contarles que en Semilla Querétaro ya estamos subiendo las conferencias en audio a nuestra cuenta en Youtube (Esperamos pronto poder hacerlo en video), y estamos comenzando a estudiar 1 Corintios. Aquí abajo les dejo la primera conferencia de esta serie que hemos llamado "Asuntos Internos", a cargo de Isaac Espinosa:


miércoles, 18 de abril de 2018

A corazón abierto... Semilla Querétaro

¿Por qué la Biblia habla tanto del corazón? ¿A qué se refería Jesús cuando dijo que amáramos a Dios con todo el corazón? ¿Por qué guardar nuestro corazón por sobre toda cosa guardada?

Para los cristianos del primer siglo, el corazón representaba, no sólo el centro de las emociones sino también la fuente de los pensamientos y las decisiones más firmes y profundas (Por eso nuestra imagen es una fusión entre un cerebro y un corazón).

Creer de corazón es algo que afecta todo en la vida de una persona, incluso define la eternidad: "...si crees en tu corazón [el Evangelio]... serás salvo..."

Durante cuatro domingos, en Semilla Querétaro estaremos estudiando qué es el corazón, esto como cierre al estudio de Romanos que tuvimos por varios meses y como introducción al estudio que tendremos de 1 Corintios.

Si vives en Querétaro, acompáñanos los domingos a las 11:00am en el Hotel Real de Minas Tradicional (Está prácticamente al lado de la Plaza de Toros).

Nos vemos allí.
Bendiciones

viernes, 16 de marzo de 2018

Los Quiscaluros... el soundtrack vallegrandino de mi infancia

Los Quiscaluros
Abajo, sentados, mi mamá y mi papá
La familia por parte de mi papá es de Vallegrande (ese poblado que se hizo notorio al albergar la tumba del Che). aunque desde hace  mucho, muchos han emigrado a las ciudades de La Paz o Santa Cruz.

A finales de la década del 70, cuando la universidad Boliviana estaba cerrada a causa de la dictadura del general Banzer, algunos tíos míos en edad universitaria formaron un grupo de música vallegrandina que se llamó "Los Quiscaluros" (El quiscaluro es un tipo de cactus... hasta donde yo puedo recordar).

Un día de esos, siendo estudiantes sin escuela, condujeron sus motocicletas por el sinuoso camino que rodea el Illimani, hasta el pueblito donde en ese tiempo mis papás nos habían llevado a vivir (También habíamos abandonado la ciudad a causa de la dictadura). En ese pueblito no había televisión, y -al estar entre montañas- tampoco había buena recepción de estaciones de radio, por tanto las diversiones eran limitadas: Algunos cassettes de los Beatles o de zarzuelas, la BBC en la banda de onda corta o algunas salidas a las montañas cercanas. La llegada de "Los Quiscaluros" fue una buena razón para hacer una carne asada y un paseo por los alrededores.

En esa visita mis tíos grabaron unas cuantas canciones a la usanza de la época: Con una grabadora casera en el centro, tratando de mantener callados a los niños (En la grabación se oye que desde pequeño yo era rebelde a toda instrucción... lo siento).

Esta es la grabación, y la acompañé con fotos que encontré de aquella épica visita...

Por supuesto yo no recuerdo nada de esto que te narro, sino que todo me lo contaron muchos años después, cuando con mis papás poníamos el proyector de diapositivas en las noches familiares. (Ni siquiera sé a ciencia cierta quiénes conformaban "Los Quiscaluros").

Por años, antes de dormir, mi hermana y yo le pedíamos a mi papá que nos contara un cuento del tío Segundo (aquí te cuento del tío Segundo), o que nos pusiera la grabación de "Los Quiscaluros".

Muchos tiempo después, cuando yo estaba en la universidad, fui a comer a casa de mi tío Oscar (Integrante de los Quiscaluros) y le pedí que me enseñara a tocar en la guitarra el ritmo del kaluyo, porque nunca había logrado darle ese sentido cadencioso que ellos tenían. Lo intentó pero al ver que no lo conseguía, simplemente me dijo: "eso no se puede enseñar... hay que irse a vivir un tiempo a Vallegrande".

A estas alturas, con tantos años y kilómetros de por medio, ya no sé cuánto de toda la historia es real y cuánto fue añadiéndose con los años a fuerza de guardar el recuerdo.

La poesía de las canciones es verdaderamente hermosa, clásica de los valles del oriente boliviano, pongo aquí unos versos, el resto de las letras les tocará escucharlos en el video, donde sí, si observas con cuidado aparezco luciendo mis escasos 3-4 años, a ver si me reconocen.

"Cuando una pena se canta
Cuando una pena se canta
es una gota de llanto
que ya no cabe en el alma.

De las rocas brota el agua
De las rocas brota el agua
de los árboles el viento
de tu duro corazón el mal agradecimiento

De qué mar serían las aguas
De qué mar serían las aguas
ardientes y matadoras
Son las penas que me matan"


lunes, 19 de febrero de 2018

Travesuras de una palta

En la casa de mis papás hay un aguacatero, un árbol de palta (así se le llama en el sur), y cada año,desde que tengo memoria, produce un aguacate que crece y cuelga justo sobre el trayecto que hay  entre la habitación y la oficina... al principio esa palta inocente sólo se limita a existir y nos mira andar y desandar de la oficina a la casa y de la casa a la despensa, pero indefectiblemente, (cada año) una de esas mañanas en que uno no sospecha nada, se lanza desde las alturas (sin desprenderse de su rama) y queda colgando más o menos a la altura de la cabeza.

Así nos espera cada mañana y cada tarde... calmo y desentendido... paciente y ajeno, hasta que alguno de nosotros, presa de las prisas, atraviese esa parte del patio mecánicamente, sólo con algún pendiente en la cabeza y ¡Pum! En la cabeza queda un pendiente y un golpe con la palta que pendía agazapada con la complicidad de las hojas.
Es casi un deporte familiar (como los juegos olímpicos de verano) escuchar el reporte de quién fue la primera víctima del palta-cabezazo.

Hace unos años, en una vacación que pude ir a visitar a mi familia a Bolivia, me enteré que alguna plaga se había apoderado de nuestro árbol y que debido a que se había secado era necesario cortarlo porque era un peligro para la casa.

Comencé a recordar cuántas canastas de paltas habremos cosechado cada año. Algunas veces el fruto era tan abundante que era necesario armar canastas para compartir con los vecinos, pero "lamentafortunadamente" los vecinos también enviaban canastas llenas de aguacates de sus árboles porque la producción había excedido la capacidad de consumo... Así las canastas circulaban por el barrio dejando en cada casa una variopinta mezcla de paltas de todos los tamaños y procedencias.

Esta semana mi mamá me mandó una foto con este pie de página: "El árbol volvió a las andadas"

Debo confesar que sentí casi la sensación del reencuentro con un amigo. Un amigo que desde hace más de 30 años compartió conmigo desayunos y ensaladas.


Esta es la historia de mi aguacatero y esta es su foto

martes, 23 de enero de 2018

Permítanme un panegírico: Vicky

En mi viaje a Bolivia encontré una agenda
del tiempo de la universidad
Hace ya muchos años, hacia finales de un mes de agosto cambié mi residencia de Santa Cruz de la Sierra a La Paz, Bolivia. Luego de unas decisiones rápidas (y siendo sinceros, sin considerar mucho todos los factores) cambié de universidad, sin saber que mi vida entera estaba dando un giro para siempre.

El primer día de clases en la Universidad Católica Boliviana estaba nervioso. Desperté muy temprano, y temiendo que el tráfico me retrasara demasiado y salí casi al amanecer para tomar un minibus que me transportara de Villa Fátima a la calle 2 de Obrajes... el camino fue tan sin inconvenientes que unos 30 minutos después, frente a la puerta de mi salón, me congelaba solitariamente, mucho tiempo antes de que otros compañeros comenzaran a llegar.

No recuerdo si la primera persona que llegó, y a quien saludé tímidamente, fue Sol o Carla (a quien con el tiempo aprendería a llamar "Carlita" y que nunca más podría desprenderla de ese diminutivo cariñoso, tanto que aún mi esposa se refiere a ella así: Carlita). Poco a poco fueron llegando los demás estudiantes.

Yo tenía dos desventajas. Primero: llegaba a incorporarme a un segundo semestre y por tanto todos ya se conocían, era el chico nuevo. La segunda: llegaba de Santa Cruz, y no conocía la ciudad ni los códigos de lenguaje ni tantas cosas que luego se hicieron comunes en mi vida.

Al final del día conocí a varias personas. A muchos los llegué a conocer muy bien con el transcurrir de los años y forjamos amistades muy valiosas, pero hoy me enfocaré en una persona en particular:

Un par de meses después de aquella mañana en que estrenaba los amaneceres de La Paz, me encontré abordando el mismo autobús con alguien que yo sabía que estaba en mi salón pero que no conocía. No sé si yo o ella inició la conversación (supongo que ella porque yo siempre he sido sobradamente torpe) pero, a partir de ahí, compartimos infinidad de autobuses de ida y regreso. Resulta que Victoria (Vicky pa los cuates) vivía a unas calles de la casa donde yo estaba viviendo, ahí en Villa Fátima.
Un grupo de amigos de la universidad
en un viaje a Coroico, a donde fuimos con
el pretexto de hacer algún trabajo
(Rodrigo, Martín,Vicky, Karina, Paula
Christian e Ibert)
1995 (?)

Una tarde me pidió prestada mi cámara de vidéo para un trabajo que ella tenía que hacer con otras compañeras, yo dije que sí con todo gusto. Un par de horas después me pidió que le ayudara como camarógrafo, a lo cual dije que sí con mucho gusto... y un poco después me pidió que sirviera de actor en el pequeño "corto" que estaban realizando... una vez más accedí, aunque bastante nervioso.

Ese trabajo detonó una serie de otros nuevos trabajos posteriores y selló mi amistad con Vicky para siempre.

Unos años después, a pesar de sus muchas advertencias y constantes esfuerzos, yo abandoné la universidad buscando ser rico y famoso con una banda que no me llevó al lugar planeado, pero que al final me desembarcó en un destino que tendría México como punto final.

Fue ella quien me presentó a grandes amistades que han enriquecido mi vida de maneras insospechadas e inmerecidas. Ella me ayudó a sobrevivir los constantes ataques de depresión que me inundaban en esos años de desvaríos. Ella pasaba por mí para ir a jugar wally a un costado de la legendaria Plaza Villarroel.

Hace unos meses vino a México y pudimos hablar después de muchos años. Ahora es una exitosa productora de cine y venía precisamente a hacer algo de su más reciente producción.

Recién fue su cumpleaños y con la vorágine de la ciudad y sus trampas, se me fue la fecha y por ello  le debo un panegírico (Entre tantas muchas otras cosas que le debo)

No tengo palabras para poder describir lo mucho que he recibido de parte de Dios a través de la vida de Vicky. En verdad no sospechaba que tras el frío de aquella mañana de inicio de semestre me iba a encontrar con el calor de una amistad que, como las cosas buenas, con el tiempo sólo puede crecer y crecer.

Feliz cumple, querida amiga. (Aunque un poco tarde
... o tal vez anticipado por unos meses )



viernes, 18 de agosto de 2017

Un valsesito peruano pa caminar con mis hijos

Hace un tiempito dejé correr a youtube con sus sugerencias y -como no sucede muy a menudo- me invitó a escuchar un homenaje que varios artistas hacen a Chabuca Granda.

A principios de los 80, si creciste en Sudamérica, recordarás el comercial que lanzó AeroPerú y que terminaba con Chabuca diciendo: "¡Qué encanto, mi gente!"

Recuerdo haberle preguntado a mi mamá "¿Quién es esa señora?" a lo que me contestó, comprendiendo mi ignorancia pueril: "¡Es Chabuca!"

La sonrisa de Chabuca y el orgullo con el que cerraba el comercial eran tan encantadores que busqué escuchar algo más, pero en aquel tiempo no había internet, y con la crisis de regreso a la democracia tampoco había muchas tiendas de discos... al final, me quedé con una buena impresión, un deseo insatisfecho y alguna grabación que mis papás tenían en un cassette TDK.

De todos modos, la canción Fina Estampa siempre me ha gustado, se me hace que tiene una cadencia dulcemente cacofónica... pero creo que nunca me había puesto a entender de qué trataba la canción, es decir, conocía bien la letra y comprendía bien el significado, pero no sabía que la canción hablaba de su papá.

Chabuca dice: "A mi padre, don Eduardo Granda y San Bartolomé... aunque me sea imposible describirlo, escribí esta canción. Fue mi mejor y más grande amigo. A su cuidado y ternura viví cuarenta y tres años de esa mi dulce vid, cuyo único dolor fue su muerte. Tu muerte, padre mío".

Entonces pensé cuánto anhelo que mis hijos, cuando llegue el momento, me evalúen como caballero en vez de patán, y que mi caminar y mis pasos les hayan sido de bendición y no de tropiezo. Que me piensen sonriente y no rezongón ni amargado... que, por decirlo claramente, la vereda que yo ande, sea la que ellos deseen andar... y que en ese caminar de la vida, yo pueda ser un lucero que sonríe, con luz de luna o de sol.

Ese caminar comienza día con día, y se aviva con la misericordia que a diario renueva nuestro Señor...

Te pongo aquí el video de Pedro Guerra cantando Fina Estampa, pero abajo pongo una versión de Chabuca Granda (Una amiga me dijo: "La versión de Pedro está linda... pero que Chabuca es Chabuca..." y sí, hasta el  buen Pedro Guerra le daría la razón). Por último, abajo está el comercial de AeroPerú, que ha debido ser uno de los últimos trabajos de Chabuca.





AeroPerú, Chabu Granda - ¡Que encanto mi gente! por telenovelas-peru

jueves, 20 de julio de 2017

El principio del principio de la historia de la historia...

199? Examen de Maquillaje
de Vlady para la materia de
Teatro
 Así va la historia:
En 1983 ingresé al experimental grupo que se abrió en el que entonces se llamaba Instituto de Bellas Artes y Educación Integral (IBAEDI). No éramos muchos los niños de ese grupo, pero entre los que ingresamos aquella vez pude reconocer a un niño que había visto más o menos un año antes en la escuela de música que funcionaba frente al Cristo (Allá, en el Segundo Anillo de la ciudad).

Comiendo en el célebre "Paseo
de la salmonela" afuera de C.U.
México
Ese muchacho y yo comenzamos a cultivar una amistad que se ha curtido bien con los años. En algún momento fui a visitarlo al hospital cuando tuvo apendicitis y fue él quien me enseñó a tocar guitarra y me dio los acordes de "La Bamba".

Más de una vez nos desvelamos ensayando algo que debíamos tener listo semanas atrás... pero así funcionaban las cosas. 
En España tratamos de desarrollar un sistema de planchado sin plancha, que como fracaso fue todo un éxito.

Fue él quien vino a México y desde aquí llamaba a Bolivia tratando de convencerme de venir a estudiar. Fue él quien me invitó a su iglesia y me presentó a Torre Fuerte y Michael W. Smith, a pesar de que yo creía que no quería creer.

Unos años más tarde fue él quien me llevó a las puertas de Semilla de Mostaza al día siguiente de mi llegada a México... por supuesto yo no quise entrar, pero desde ese día sabía dónde estaba la iglesia, unos meses después mis pasos  me llevaron y -con otro amigo- pude entrar...
Primera hamburguesa (de muchas)
Al día siguiente de mi llegada a MX
En Zona Rosa

Compartimos departamento por  muchos años pero hace un buen tiempo que no nos veíamos (Cada quien con su familia y las actividades que en esta ciudad te enredan y arrinconan lo impidieron por un buen rato), pero hace unos días llegó a mi casa con un par de pollos cocinados "a la boliviana". Ese fue un buen pretexto para comenzar a ponernos al día y ya entrados en la tertulia, mientras le contaba que estoy comenzando a darle clases de piano a mi hija, recordamos que a principios de los 80, cuando éramos compañeros en la clase de piano que nos daba la maestra Aída Tamaki, montamos un número a cuatro manos para la presentación de fin de año. Sin perder ni un instante fuimos al piano y tratamos de tocarlo, a ver si la memoria es capaz de guardar algo por unos 30 años...

"Payada de la vaca"
Algún evento colegio
Vlady, Álvaro y yo
Desde la primera vez que tocamos esta canción en el viejo teatro de la Casa de la Cultura de Santa Cruz hasta hoy, han pasado muchas cosas. Ahora él es un destacado productor musical y yo he abandonado la música hace varios años. Pero todavía podemos hablar alverres y en cada reunión platicamos de Álvaro y  cómo, de alguna manera, siempre encontrábamos ese engranaje que hacía que todo funcionara... (¡Y funcionò!?) (Aquí te cuento un poco más sobre Álvaro)
Este video captó -sin ensayo previo- el momento en que comenzamos a tocar (Al principio Vlady no recordaba cómo comenzar)... tal vez para muchos es simplemente una canción para niños, pero para mí es como ver el principio del principio de la historia de la historia...