jueves, 6 de abril de 2017

Su manto, Su gracia... mi esperanza

Hace un par de semanas, en la reunión de Semilla de Mostaza México, me tocó enseñar 1 Reyes 19, ese famoso pasaje en el que vemos al profeta Elías cayendo en un estado de depresión o desánimo. Es curioso cómo luego del gran momento en el Monte Carmelo, cuando se enfrentó a los profetas de Baal, lo vemos huyendo... en aparente desesperanza.

A pesar de ser profeta, de haber visto milagros impresionantes e incluso haber sido protagonista de escenas memorables en las que la mano de Dios es evidente, ahora el profeta está desenfocado... es que -como dicen por ahí- "El mejor hombre, en el mejor de los casos... es sólo un hombre".

Ahora, si él, siendo quien era, tuvo este bajón en su vida ¿Qué podemos esperar nosotros, que no tenemos castillos en la sangre ni anécdotas sobrenaturales que nos enaltezcan?

La verdad es que podemos esperar lo mismo que Elías: Gracia sobre gracia. Esa es nuestra esperanza y nuestro motor para levantar la cabeza y enfrentar nuevamente los días que quedan por vivir.

Es que lo que nos une con el profeta no es un curriculum, ni un perfil idóneo del reino... nos une el haber sido llamados por Aquel Único que es Santo, Santo,Santo.

Verás, la historia de 1 Reyes 19 termina cuando el profeta Elías echa su manto sobre Eliseo como una señal de que éste último ha sido llamado. No hubo un "casting", un concurso o una licitación para elegir al sucesor de Elías. Simplemente hubo un manto y un llamado. De esa misma manera (Filipenses 2) Dios me vio, se despojó de su manto de gloria haciéndose hombre y estando en la condición de hombre se hizo siervo hasta la muerte  (sí, la escena en que Jesús lava los pies de sus discípulos es una representación de lo que Cristo hizo al descender del Cielo) y luego tomó ese manto y lo puso sobre mí.

Nuestro consuelo cuando tropezamos es que fuimos llamados por Gracia y es esa Gracia la que nos puede levantar porque Jesús es "...poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría" (Judas 24)

Así es, en medio de un agitado día Jesús paso a mi lado y puso su manto sobre mí... me llamó y me tomó para sí. Eliseo tenía un arado y algo que compartir... yo tenía una colección de dolores, un vacío insoportable y un clamor ahogado de callar... nada útil para dar... pero ese día puso su manto sobre mí.

No puedo dejar de cantar esa canción que grabaron hace tanto Torre Fuerte con Martha Serrano... y que todavía nos recuerda quién es Él y qué fue lo que hizo: