viernes, 4 de marzo de 2016

La nostalgia, el despertador y la escuela

Uno de los momentos de mayor gloria que he vivido fue aquella mañana en que, por alguna razón, mi hermana y yo despertamos antes de que mi papá se acercara a levantarnos para alistarnos y llevarnos a la escuela.

¡Ah qué triunfo! Nos hicimos los dormidos bajo las sábanas y cuando mi papá entró a la recámara gritamos ¡Sorpresa! (Sospecho que él lo sabría, no sé si podíamos aguantar la risa)

En todo caso ese es uno de los momentos de diamante que guardo en el corazón... y que a veces revivo con mi hija, quien a pesar de todo, suele despertar con gozo y ganas de enfrentar los retos que su propias responsabilidades le ofrecen.

Otras veces hay que abrazarla y poco a poco avisarle que hay un mundo aquí "que reclama el concurso de sus modestos esfuerzos" (creo que esa frase se la escuché al Che Guevara... en otro contexto, por supuesto). 

Cuando sucede eso, cuando a mi nena le cuesta un poco despertar (Usualmente los jueves, porque los miércoles regresamos de Querétaro pasada la media noche) siempre recuerdo esta canción... Que también le hace un guiño a mi esposa, que se desvela por velar el sueño de la familia.

En fin, desde que oí esta canción anhelé el día en que tendría hijos y batallaría con ellos esos momentos ante el tirano del despertador...
...y sí, lo admito...
siempre hay una lágrima que me escuece en el corazón.