sábado, 9 de enero de 2016

Una tragedia ecológico espiritual...

Hace unas semanas despertamos con la noticia de que el lago Poopó -el segundo lago más grande de Bolivia- había desaparecido. De 3.191 kilómetros cuadrados ha pasado a ser una planicie de arcilla que tiene agua apenas en 12 kilómetros cuadrados.

¿Sucedió esto de la noche a la mañana? Por supuesto que no, pero sí, de un día a otro nos enteramos de una realidad tan impactante.

A cualquiera de nosotros puede sucedernos lo mismo, en un sentido espiritual. Si en algún momento fuimos un torrente de agua, un día podemos despertarnos y darnos cuenta de que no somos nada más que arcilla, pero apagados y apartados del Señor. (Eso le sucedió a Sansón, lee Jueces 16, sobre todo el versículo 20)

En el caso del lago las explicaciones son complejas pero se consideran por lo menos tres factores:
  1. Desvío de aguas: aparentemente una compuerta en el río desagüadero (su principal afluente) desviaba grandes cantidades de agua hacia Perú.
  2. Contaminación: En la zona hay varias minas activas que vierten metales pesados y además llegan los desechos de basura de ciudades cercanas.
  3. Efectos climatológicos, es decir, cambios en el clima que están sucediendo en todo el mundo y que esta vez afectaron esta zona. Hubo varios períodos de sequía prolongada en los últimos años.
Curiosamente, las mismas razones son las que pueden hacer secar nuestro corazón:

  1. Deja de llegar agua a nuestra vida, ya no estamos plantados junto a esas corrientes de aguas. Ya no leemos nuestra Biblia, o si lo hacemos lo hacemos de manera mecánica y el caudal que podría verterse se desvía... (tal vez se queda arriba en la cabeza pero no arriba a buen puerto nuestro corazón).
  2. Contaminamos nuestra vida con los desechos de los tesoros de este mundo. Ya sea que los vemos y anhelamos o que los poseemos... y nos poseen, pero las cosas de este mundo contaminan nuestro entendimiento y nuestro corazón.
  3. El mundo es un lugar hostil para el cristiano, no habrá condiciones naturalmente favorables. La sociedad provee oportunidades para una sequía, los afanes de este mundo son una fuente de aridez.

¿En nuestras vidas sucede esto de un día a otro? Claro que no, es un proceso que se va dando poco a poco... a veces no nos damos cuenta y otra veces ya hemos sido advertidos pero no hemos hecho nada al respecto...

En Semilla hemos entregado un calendario que incluye un plan de lectura de la Biblia en un año, te animamos a que lo uses (Estamos pensando en alguna manera en la que podamos ayudarnos entre todos para no naufragar en este intento, se aceptan sugerencias.)
Así que ve por tu calendario y tu Biblia.