lunes, 26 de noviembre de 2012

19 de Noviembre: Mi batería

Festejando el 1er cumpleaños de mi batería (1993)
El 19 de noviembre de 1992 recibí mi batería (un regalo de mis papás). No sabía que eso iba a cambiar por completo el rumbo de mi vida. 
De entrada, fue a través de la batería, por una banda que tenía en aquella época ("Fractales") que dejé la universidad para dedicarnos a producir un disco que sin pena ni gloria se difuminó en las buenas intenciones. Luego, comencé a trabajar tocando blues todos los fines de semana en "Clapton, club de blues" con "Los perros rabiosos" y fue ahí que se me abrió el horizonte a grandes bateristas. 
Fue por eso que cuando se presentó la oportunidad de estudiar en México, dejé todo y con mis baquetas, un CD de Serrat y una que otra camisa tomé un avión y aterricé en este valle que tenía muchas sorpresas preparadas.
Dios utilizó esto que sucedió en 1992 para traerme y revelarse a mi vida casi 10 años después, pero todo fue en su tiempo, con una precisión milimétrica. Incluso, Dios determinó sacarme de mi casa y mi comodidad porque eso también era necesario...
Hoy -que ya no toco batería nunca- recuerdo con cariño cómo en el momento oportuno esa Pearl color vino llegó a casa... y yo sin saber que Dios planeaba algo.
Pablo le dice a los Atenienses que Dios ha "...prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación..." (Hechos 17:26) En mi vida, Dios prefijó esos tiempos: el tiempo en el que llegaría mi batería, el tiempo en que dejaría la universidad, el tiempo en el que dejaría mi país... el tiempo en que Él se revelaría a mi vida. Y también ha fijado los límites de mi habitación: primero viviendo de niño en La Paz, luego con mi familia a Santa Cruz, luego en la universidad a La Paz, luego con Fractales a Cochabamba, luego con "Los perros..." a Santa Cruz y luego a México.
Ver hacia atrás y reconocer que Dios siempre ha tenido el control me anima a seguir adelante confiando en Él.

Les comparto alguna una escena de esa época:

En la Universidad, un tema de Silvio Rodriguez con mis amigos del 'Taller de Música Popular' de la Universidad Católica Boliviana