sábado, 14 de enero de 2012

Cuando dudas de tu fe

¿Alguna vez has dudado de tu fe? ¿Cómo trata Dios con nosotros cuando las dudas nos inundan?
Por mucho tiempo pensé que cuando atravesaba esos tiempos de dudas Dios se ofendía conmigo, como si me dijera (en un tono de regaño): "¿Otra vez estás dudando? ¿No es suficiente lo que hice, que ahora dudas de mí? ¡qué te sucede, cómo es posible!"...

Por ello, cuando me sentía dudando en mi fe lo que hacía era tratar de negar eso y así "engañar" a Dios (como si eso fuese posible)
Pero, me encanta, que Dios nos muestra en Su Palabra un episodio en que los discípulos están dudando y me gustaría que lo revisáramos para ver cómo reacciona Jesús ante esa duda; el pasaje está en Mateo 28:16-20

"16Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén"
Los discípulos ya habían visto a Jesús resucitado y sabían por qué adorarle... pero algunos dudaban:
La respuesta de Jesús ante ellos es sencilla:

1. Les recuerda que Él es quien tiene toda autoridad, por tanto, la confianza de los discípulos no depende de su capacidad de no dudar, sino de la fidelidad de aquél que los amó y los llamó (versículo 18)

2.  Les recuerda cuál es la voluntad y el propósito de sus vidas: hacer discípulos, es decir, hace que quiten los ojos de su propia miseria y los pongan en el autor y consumador de la fe y la gran comisión a las que Él los envía. (versículo 19)

3. Les recuerda que Él está con ellos todos los días hasta el el fin del mundo. (versículo 20)

La respuesta de Cristo no es un regaño por las fallas de los que dudan, sino un llamado de aliento: Él es quien tiene toda autoridad, por tanto, Él es quien hace el encargo y pone la agenda y esto es posible sólo porque Él está con los discípulos todo el tiempo, no sólo cuando no dudan.
Una vez más podemos ver que no se trata de nosotros, sino de Él porque sólo Él es digno de llevarse toda honra y gloria.

¿Has dudado de tu fe? ¿estás dudando de Dios? Sólo regresa a la sencillez del evangelio: Dios te amó, no porque fueses digno de ser amado, no por lo que Dios iba a ganar contigo, no por lo que te ibas a convertir, no por lo mucho que harías después... Dios te amó porque Dios es amor; y nuestra confianza descansa en Su Fidelidad, no en nuestra fidelidad, así que, no dudes
                                          cree
                                                              y
                                                                               descansa.