lunes, 1 de junio de 2009

Libertad

"Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (Stgo 2:12)

La ley de la libertad es saber que Jesucristo me ha dado libertad de no pecar. Él me ha dado la capacidad para vivir en santidad, cosa que antes no podía hacer puesto que era esclavo del pecado (Romanos 6:17-18). Él me ha preparado y equipado para vivir así, en 2 Pedro 1:3 dice que me han sido dadas todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (lo que pertenece a “la vida” es lo que corresponde a este mundo material y lo que pertenece a “la piedad” es lo que pertenece al ámbito espiritual. Dios me ha dado todo lo que necesito en el ámbito físico y en el espiritual), y todo eso es para que pueda vivir en Él  y para Él.

Hablar y hacer es, en una palabra, “vivir” conforme a esa ley, y  me habla de ejercer constantemente la libertad que tengo de orar, esa libertad que ahora tengo para entrar al trono de la gracia y alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16). Es ejercer la libertad que Él me ha dado para pedir perdón y ser perdonado y limpiado de toda maldad, sólo confesando mis pecados, porque Él es fiel y justo (1 Juan 1:9), es la libertad de poder ser un siervo de la justicia en vez de un esclavo del pecado (Romanos 6:17-18)