jueves, 14 de mayo de 2009

Pedir con fe

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”
Stg 1:6-7

Unos versículos atrás, Dios nos invita a pedir sabiduría (sabiduría es saber qué hacer en el momento adecuado), pero dice “pida con fe, no dudando nada”. No habla de pedir cosas materiales y estar seguro de que las recibiré, no habla de “declarar” cosas, sino que está hablando de pedir sabiduría sabiendo y creyendo que Dios conoce mejor la situación en que estoy, y que Él es el mejor consejero, por eso dice “no dudes”.
No habla de mi actitud al pedir, sino de mi actitud al recibir la respuesta: ¿Crees que Dios es suficientemente sabio para darte el mejor consejo? Si es así, ¿Por qué dudas del consejo que da en Su Palabra?

- “Señor, me ofendieron ¿Qué puedo hacer?”
- “Ama” -dice el Señor- “y perdona, bendice y humíllate”
- “Mmm… creo que mejor voy a hacer otra cosa”

Esa actitud es dudar de la sabiduría de Dios, eso es ser falto de fe en Su Palabra y en Sus caminos. Quien haga eso no piense que recibirá sabiduría de Dios ¿para qué? Si de todos modos esa persona hará lo que mejor le parezca, despreciando el consejo de Dios.
Dios siempre tiene la mejor respuesta, no importa cuál sea la pregunta, no importa cuál sea la situación. Aunque esa respuesta no siempre es la que me agrada más, siempre es la mejor. ¿Estoy dispuesto a seguir su consejo sin dudar? ¿Estoy dispuesto a creer, a tener fe en Su consejo?, si no, no recibiré nada.