lunes, 1 de diciembre de 2008

Tanto, tanto, tanto…

Tenemos –o por lo menos yo tengo- tantas cosas por las que podemos dar gracias a Dios. Me recuerda a Daniel. En Daniel 6:10 lo vemos poniéndose de rodillas dando gracias a Dios ¿¡Qué!? Acaban de firmar un edicto que lo puede matar, sin contar que lleva más de setenta años deportado en Babilonia, sin contacto con su familia de la que fue arrebatado cuando era un niño (Daniel 1), ha vivido amenazas de muerte (Daniel 2) ¿y al final de su vida da gracias?

Mira, Pablo nos dice “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18) Esa es la clave, ser agradecidos EN todo. La palabra “en” corresponde al número G1722 del Dr. Strong, y en el original griego es una "preposición que indica una posición de lugar, tiempo o estado"; o sea que debo dar gracias en todo lugar (casa, trabajo, escuela, calle, etc.) también en todo momento (mañana, tarde, noche, en la juventud, en la vejez, etc.) y en todo estado en que me encuentre (en enfermedad, en salud, en alegría y en tristeza, etc.)

Ahora, alguien dirá: “ok, estoy de acuerdo, pero ahí dice dar gracias EN todo, no POR todo” mmm… sí, eso dice… ahí, pero si volteas unas páginas en tu Biblia, en Efesios 5:19-20 dice “…cantando y alabando al Señor en vuestro corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (énfasis añadido)

Así es, debo dar gracias a Dios EN todo y también POR todo, incluso si estoy viviendo algo que es difícil y doloroso. ¿Por qué? porque esa es la voluntad de Dios para con nosotros, en Cristo Jesús (1 Tesa 5:18), y sé que Su Voluntad es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2), por eso “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” (Romanos 8:28), porque aún en tiempos difíciles tengo la certeza de que Dios no me está torturando, sino que está trabajando en mi vida, por amor y con amor. Y eso es algo para agradecer, ¿no?

Déjame animarte a hacer una lista de cosas por las que puedes agradecer a Dios, a pesar de lo que estés viviendo, mi lista empieza así: Gracias por la Cruz, por que podría no conocer a Jesús y lo conozco (¡Y Él me conoce a mí!), por mi esposa, porque me acaban de regalar una lavadora, porque anoche tuve un techo sobre mi cabeza, porque tengo una Biblia y sé leer, por el helado de vainilla de häaguen-dazs , por mis papás y mis hermanos, por el abre fácil de los “kinder delice”, por mi dolor de espalda, porque Dios es fiel, porque tal vez un día voy a ser papá… qué onda, ¿tú por qué das gracias?