viernes, 15 de agosto de 2008

Creerle... esa es la onda

Pablo era muy claro al decir que “…la Ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago…” (Romanos 7:14-15), y retrata una frustración clara al no poder vivir agradando a Dios de la manera correcta, pero al final de esta sección Pablo hace una pregunta importante: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). Nota que no dice “Qué puedo hacer para librarme de este cuerpo” o “Qué podrá librarme de este cuerpo”, sino que claramente pregunta por un “quién”. El versículo que sigue tiene la respuesta: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.” (Romanos 7:25)

Sólo hay una forma de librarnos de esa frustración al saber que no podemos vivir como quisiéramos: descansar en la gracia de Dios que recibimos a través de Jesucristo. O sea, depositar nuestra confianza en Cristo y su sacrificio, eso es fe.
Somos salvos por gracia, por medio de la fe (Efesios 2:8-9), pero después de ser salvos necesitamos permanecer en esa fe y caminar en ella, y la forma de hacerlo es CREYENDO que lo que Dios nos pide es lo mejor.

Muchas veces desde nuestro punto de vista creemos que permanecer en un determinada situación es lo mejor… pero dentro de ti sabes que estás desobedeciendo a Dios. Lo que pasa en realidad es que no estás caminando en fe, estás creyendo lo que tus sentidos te muestran en vez de creer lo que Dios en Su Palabra te está diciendo. Y tratas de negociar con Dios “…bueno, Señor yo te creo, pero también creo que en este momento estoy viviendo una excepción a lo que tu marcaste, porque tú dices que quieres lo mejor para mí y yo me siento muy bien con esto que estoy viviendo…” , realmente has olvidado que Él no cambia (Santiago 1:17), ni Su Palabra (Isaías 40:8, 1 Pedro 1:23) Necesitas creerle y obedecer.
Hay dos formas de obedecer, una basada en el miedo a la autoridad y eso se hace mecánicamente (eso es religión) y la otra que está basada en la confianza de que lo que te piden hacer es lo mejor; “no metas tus dedos a la toma de corriente” es una instrucción buena, puedes tomarla como “no me dejan vivir mi libertad” o “Cuánto me ama que me advierte de algo peligroso”, tu respuesta depende de la confianza que tengas en quien te dio esa orden. Dios tiene la autoridad para ordenarnos lo que quiera (Es Dios), pero quiere que tengamos una relación de amor con Él.

Una vez que reconozco que Su Voluntad es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) y reconozco mi incapacidad de vivir de esa manera (si creo que yo puedo, estoy demasiado lleno de mí mismo y no hay espacio para Él), entonces estoy listo para recibir Su Espíritu, que es lo que me va a dar el poder para ser testigo suyo día a día (Hechos 1:8). Y Él pondrá querer y el hacer a través de Su Espíritu (Filipenses 2:13).

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